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Anuncian inversión para mejoras en hospital


Azuero. El ministro Fernando Gracia informó que se invertirá B/.1,000,000 en la remodelación del Hospital Anita Moreno de La Villa de Los Santos.
En su reciente gira a Azuero, Gracia adelantó que se proyecta rehabilitar, modernizar y ampliar el nosocomio. Reconoció el problema que mantiene el área psiquiátrica, manifestando que estas personas viven en condiciones infrahumanas y prometió que van a trabajar rápido para mejorar las condiciones sanitarias en que viven los pacientes, señalando que espera que pronto se inicie la remoción de esa área, hasta que llegue el proyecto final.
-¿ Y qué esperas? ¿Qué vuelvas a pasar la estrella fugaz? -dijo la vieja.
-La estrella fugaz tiene que volver a pasar esta noche. Estoy seguro que así será -dijo el gato.
Entonces el gato recordó lo que le sucedió cuando estaba en el techo de la casa, despatillado, maullándole a la luna y cuando por primera vez vio pasar a la estrella fugaz. Recordó que los humanos decían que si uno cerraba los ojos y pedía un deseo, éste se le cumplía. Y así lo hizo. Cerró los ojos, pero pidió un deseo de relajo. Riéndose a carcajadas pidió a la estrella fugaz tener patas de trapo, el rabo al revés y también hablar como la gente.
Sintió una picazón en todo el cuerpo y cuando peló los ojos y se miró, encontró que tenía las patas de trapo, el rabo al revés y hablaba hasta por los codos. Desde ese momento no quiso salir del desván, ni bajar a la sala y mucho menos, salir a la calle.
La viejita besó al gato que entornó los ojos y movió su extraño rabo del puro gusto. Luego el micho oyó y miró nuevamente cómo la anciana se alejaba, y luego lanzaba el gritito de susto al deslizarse por la solera.
Esa noche y todas las noches hasta el día que terminaros sus siete vidas, el gato esperó inútilmente esa estrella fugaz, mientras, recibió la visita amable de la vieja que subía por la escalera y bajaba por la solera. Su consuelo fue saber que la historia del encuentro de él, el gato, con la vieja tenía y seguiría teniendo la poderosa magia de hacer reír o sonreír y finalmente dormir a infinidad de niños y niñas, gracias a la cantinela que reza:
Érase una vieja que subía por una escalera y bajaba por una solera. Y un gato que tenía las patas de trapo y el rabo al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?


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140755
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América