Francisco Javier tiene 62 años. Vive en el sector de Cañazas y hasta hace unos días no sabía leer ni escribir. Para él el Programa de Educación de Adultos ha sido la mejor oportunidad que Dios le ha regalado en la vida.
En la empresa CALESA de Aguadulce, hay gran cantidad de campesinos de diferentes sectores de Coclé y Veraguas que se dedican a trabajar en el corte de caña. Ellos viven en el área conocida como " El Coroso".
Muchas de estas personas que viajan desde muy lejos, como es el caso del señor Francisco, no saben leer ni escribir. Algunos todavía firman colocando su huella digital.
A través del Programa Educación para Adultos, que implementa el Ministerio de Educación, se instruye a las personas adultas que no tuvieron la oportunidad de estudiar por falta de recursos económicos.
El señor Francisco manifestó que antes, para él era muy doloroso no saber leer ni escribir.
Alegó que gracias a la paciencia de los maestros, hoy sabe escribir su nombre y hasta que Dios le preste vida continuará aprendiendo.
Por su parte Edilsa Rojas, maestra de más de quince estudiantes de El Coroso, señaló que la experiencia es muy buena.
"Enseñar a adultos a leer y escribir, para que puedan desempeñarse, es la mejor satisfacción", dijo.
Mencionó que admira a estas personas que no se dan por vencidas, a pesar de las adversidades.
Aprenden a leer y a escribir
Cerca de quince personas, entre los 45 y 65 años, estudian luego de trabajar.