El incremento en la cantidad de indigentes, en su mayoría indígenas, apostados en las arterias comerciales de David, está preocupando a la sociedad chiricana.
Diferentes autoridades de la provincia están conscientes de ello y algunas instituciones tomaron ciertas acciones, pero eso no fue suficiente para erradicar el problema.
En una ocasión Ministerio de Desarrollo Social recogió la mayoría de estas personas, sin embargo, aunque se les dio una ayuda, la misma fue temporal. Al cabo de algunos días nuevamente estaban en las calles.
Las autoridades indígenas aseguran que éstas son personas que emigran a la ciudad ante la falta de recursos, pero cuando llegan a la urbe, la realidad es otra.
Los indígenas, para no regresarse prefieren pedir limosna en las calles.
Bernardo Jaén, director del Proyecto Ngöbe Buglé (PNB), reconoció que este problema aumenta y que es una lástima que los indígenas vivan en estas condiciones.
Explicó que, a través del PNB, se dispuso un financiamiento de 50 mil balboas, con el cual se está haciendo un estudio para dar solución al problema.
Aclaró que sabe que, en los primeros años, no se va a poder resolver, y los resultados serán muy pocos, pero se tiene que empezar para que -con los años- se puedan ir disminuyendo las cifras.
Jaén informó que así como ocurre en Chiriquí, sucede en otras provincias como Veraguas y Bocas del Toro, en donde la comarca tiene presencia.
Señaló que aunque este es un problema de la comarca, otras entidades públicas que tienen implicaciones en estos temas deben intervenir y encontrar una solución.
Manifestó que aún no se ha decidido qué hacer para atender a las personas que viven en mendicidad, pero si no se empieza en algún momento, lamentablemente nunca se resolverá.
Sólo en la ciudad de David, se estima que alrededor de 50 indígenas viven en estas condiciones con sus pequeños hijos, a los que igualmente utilizan para pedir dinero.