Los juegos de azar en la provincia de Chiriquí siempre han presentado formas innovadoras de entretenimiento y “diversión”; juegos que van desde los populares dominó, dados, bingo y bacará, los cuales se juegan clandestinamente en las calles.
También están las tradicionales peleas de gallos y, por supuesto, no podríamos excluir las carreras de caballos y la Lotería Nacional. Pero, de todos ellos, los más lesivos son los que se juegan en los casinos.
De acuerdo con cifras oficiales, durante el 2010 en Panamá diariamente se apostaron $4.9 millones en juegos de azar, lo que representó un aumento de 4% si se compara con igual período de 2009, cuando por día se apostaban $4.7 millones.
En relación a las apuestas, la página electrónica de la Junta de Control de Juegos indica que durante el 2010 el total de apuestas fue por el orden de los 1,326 millones, 341 mil, 727 dólares con 91 centavos, destacando las apuestas que se hacen en la hípica, las salas de juego, mesas de juego, máquinas tragamonedas Tipo A y eventos deportivos.
Otros juegos como los bingos y la compra de billetes y chances de la Lotería Nacional, donde el panameño también se desborda a apostar, no están contemplados en este informe.
Testimonio.
“Soy un hombre trabajador, en 39 años no le he sacado el cuerpo a ningún oficio. En mi vida manejé mucho dinero, más del que hubiese soñado una persona como yo, que nací en los estratos bajos de mi Chiriquí”, dijo “Nenga”, quien es ludópata.
A sus 34 años, luego de haber derrochado todo el fruto de su jornal, su hermana, educadora de profesión, le financió un camión para que empezase a manejar su propia empresa.
Todo iba bien, cada fin de mes conseguía acumular la letra de su carro. En seis años, el camión sería de él, sin embargo, luego de algunos meses, su adicción por el juego lo atrapó.
“Dejé de pagar, si no interviene mi hermana, el carro se hubiese perdido; claro, hoy el vehículo no es mío, lo perdí por mi mala cabeza”, comentó.
Existen muchos individuos en las tierras del Valle de la Luna y me atrevería a decir que en todo el país.
La ludopatía es, según la Organización Mundial de la Salud, una enfermedad psicosomática, cuya característica es el deseo compulsivo por apostar.
Toda persona juega porque está convencida de la suerte, la cual puede considerarse como el eje motor que ha generado la invención de juegos de apuestas.
El doctor Alcibíades Arosemena explicó que el juego en los casinos es similar al fumador. No paras de fumar hasta caer enfermo de cáncer u otra enfermedad.
En su contexto, el jugador no advierte el peligro hasta convertirse en ludópata.