La gran cantidad de gallinazos que en las últimas semanas bajan y merodean, en busca de alimentos, los camiones atestados de basura estacionados a 200 metros del aeropuerto internacional de Isla Colón, cabecera de la provincia de Bocas del Toro, mantiene alarmada a la población por el peligro que ello representa para la seguridad de la terminal.
La acumulación de desperdicios en diversos puntos de la isla es un problema de vieja data, sin embargo, la situación parece haber adquirido otros ribetes por la evidente aparición de enormes aves de rapiña que podrían causar incidentes como el registrado hace año y medio en el aeropuerto de Tocumen.

En dicha ocasión, un avión Boeing 737-900 de Continental Airlines, con 162 pasajeros, aterrizó de emergencia tras encenderse las luces de alarma por el choque con un ave.
Solución a medias

Utilizar los predios del aeropuerto como estacionamiento de los camiones recolectores ha obligado a los bomberos de la propia terminal a colaborar en la prevención de un accidente.
Para ello, conducen con frecuencia sus carros bomba sobre la pista para intentar alejar a las aves con el ruido de las sirenas.
Actualmente el aeropuerto recibe cuatro vuelos diarios de una aerolínea nacional y una cantidad similar de vuelos privados.
Cerros de basura
A principios de año, el director general de aseo, Enrique Ho, y el ministro de Turismo, Salomón Shamah, se hicieron presentes en la isla y trataron de resolver parcialmente el problema de la basura.
Pese a ello, para moradores preocupados como Armando Echeverría, es una pena y una vergüenza que los turistas y visitantes nacionales vean tanta suciedad por la incapacidad de las autoridades alcaldicias, que son quienes deben solucionar el problema y no esperar que venga alguien de afuera.
Echeverría explicó que la dueña del terreno donde se deposita actualmente la basura cerró el acceso a los camiones porque aduce que las autoridades municipales no han cumplido con enterrar la basura como se había acordado en reuniones sostenidas.
En previa entrevista, el alcalde José Anderson dijo a Panamá América que las altas autoridades son quienes pueden solucionar el problema del terreno para el tratamiento final y que, si bien es cierto al municipio le corresponde la recolección, en estos momentos no pueden continuar si no hay donde tirar los desperdicios y por eso se está acumulando la basura en los camiones y diversas calles.