Según se informó, la Contraloría debe pagarles a los camisas rojas un 2% adicional en el pago de sus quincenas, luego de que fuera derogada la ley que permitía las jubilaciones especiales.
El comandante Luis Felipe Cáceres, jefe del Cuerpo de Bomberos de La Chorrera, explicó que aún continúan en la lucha para recuperar todo lo que se les descontó por años.
Explicó que la institución cumplió con todos los requisitos, para que se les devolviera el dinero y, aunque les avisaron que ya los cheques fueron elaborados, no entienden por qué no se les ha pagado.
Ante esta situación, los bomberos afectados anunciaron su disposición de sentarse en la Oficina Regional de la Contraloría, para esperar que les entreguen sus cheques.
El comandante manifestó que espera reunirse con el Contralor para que le explique qué está pasando.
Se pudo conocer que de no darse el pago en las próximas horas, los bomberos realizarán una jornada de protesta, porque ya se les acabó la paciencia.
Alegan que sus familias son las más perjudicadas.
Alegó que las personas tenían la costumbre de lanzar artefactos explosivos contra cualquier edificio público, y causaban severas pérdidas.
Acotó que cuando llueve mucho en la cabecera del río Zaratí, la turbiedad es muy alta y el río arrastra hojas y troncos, a pesar de que la planta tiene una malla para evitar las filtraciones.
Mencionó que se estudia la posibilidad de instalar un nuevo sistema, pero se harán pruebas iniciales.
Aclaró que todo en la planta trabaja normal, pero la preocupación se da cuando llueve fuerte.
Afirmó que todas las semanas se le da mantenimiento a la planta en horas de la noche.
La empresa APROCOSA, S.A. se comprometió a llevar una bomba succionadora de sedimentos a la planta potabilizadora para lograr limpiar el foso, ya que éste es profundo y no se puede introducir a una persona para que lo limpie.
La planta potabilizadora de Penonomé fue inaugurada hace dos años.
Está ubicada en la comunidad de Chigoré de Penonomé, y los tanques de reserva se localizan cerca del río Zaratí.
El proceso de la clorificación y dosificación del agua es automático; pero, para prevenir las filtraciones, se instalaron enormes mallas.