Le correspondió a monseñor Oscar Mario Brown, obispo de la Diócesis de Veraguas, la invocación religiosa, que se realizó en las afueras de la Basílica Menor de Atalaya, bajo un clima agradable.
Brown, acompañado de José Dimas Cedeño, arzobispo de Panamá, y Gean Batista Diuqqattro, representante del Papa en Panamá, pidió en su homilía fe a la población panameña y el perdón al prójimo.
También se mostraron preocupados por la pobreza extrema en que viven miles de panameños y le pidieron a los gobernantes mejorar esta situación, en este domingo de Cuaresma.
El pueblo de Atalaya volvió a estar repleto de devotos, calculándose en unos 600 mil los que visitaron al Cristo desde el pasado sábado 25 de febrero.
También se pudo observar que este año hubo mayor cantidad de personas que se dedicó a las ventas de comidas.
En medio de la alegría y aplausos, miles de personas en agradecimiento a un milagro acompañaron en romería al Cristo, esperando que la imagen les dé nuevas oportunidades para seguir viviendo o mejorar la situación económica.
Uno de ellos fue Daniel Valdés, de San Francisco de Veraguas, quien caminó hasta los pies del Cristo para agradecerle por la salud de su padre y su hermana, quienes estaban afectados por una enfermedad. "Estoy aquí para agradecerle que hoy día mi papá y mi hermana gozan de buena salud", agregó Valdés.
Un caso insólito fue el que ocurrió ayer, cuando el camarógrafo Concepción Arroyo, durante su cobertura, pidió al Cristo volver a ver a su ahijada Susan Díaz, ya que tenía más de 20 años de no saber de ella.
Arroyo explicó que justo cuando le pedía el milagro a Jesús Nazareno, la joven y su familia, como algo increíble, llegaron al punto de transmisión donde estaba.
Susan y Concepción se abrazaron, lloraron junto a los padres de la joven, los que tenían muchos años de no verse y que inclusive eran vecinos y compañeros de trabajo. Ambas familias señalaron que sólo una rogativa al Nazareno hizo posible este encuentro.
Todos los años son muchas las personas que aparte de pagar sus mandas a Jesús Nazareno, aprovechan para vender comidas y así aliviar la difícil situación económica por la que atraviesan.
El pueblo de Atalaya volvió a estar repleto de devotos de diversas partes del país, calculándose en unos 600 mil los que visitaron la Basílica Menor de Atalaya, para agradecer por los milagros recibidos.