La presunta existencia de una red de contrabando de reses hacia Panamá, procedentes de Costa Rica, ha puesto en alerta a las autoridades de ambos países porque se sospecha que las vacas lecheras con supuesta brucelosis investigadas en suelo panameño entraron ilegalmente del vecino país.
En una reunión efectuada ayer en la sede de la Asociación de Productores de Ganado de Leche de Panamá (Aprogalpa), en la ciudad de David, provincia de Chiriquí, las autoridades costarricenses confirmaron a las panameñas que en su país se vacuna a las vacas contra la brucelosis, porque tienen la enfermedad.
“Estoy contento porque si esto es así, quiere decir que los animales que sospechamos que tienen brucelosis, no lo son por la enfermedad, sino por una reacción a la vacuna que se aplica en el vecino país”, manifestó el ministro de Desarrollo Agropecuario (Mida), Óscar Osorio.
En ese sentido, Osorio concluyó que en el caso de las 129 reses en el distrito de Capira, de las cuales a 88 se les hizo la prueba de sangre y presentaron reacción a la vacuna de la brucelosis; así como a 9 vacas en el distrito de Boquerón, “son presuntamente de contrabando, procedente de Costa Rica”.
Explicó que los animales que dieron positivo en la prueba sanguínea fueron sacrificados para evitar poner en riesgo el hato en Panamá que está libre de esta enfermedad.
Osorio afirmó que en el caso de Capira se ha recibido información de que los animales procedían de la provincia de Chiriquí y que posiblemente entraron por el cordón fronterizo.
Al respecto, Osorio informó que a las 41 reses restantes en Capira, ya se les hizo una primera prueba que salió negativa a la brucelosis; y se procederá la próxima semana, a una segunda prueba de sangre que de resultar negativa, se procederá a declarar la finca libre de esta enfermedad.
Según el director general de Salud Animal de Costa Rica, Germán Rojas, las vacas de contrabando se pueden estar vendiendo en 1,000 dólares, cuando los animales sanos y de buena genética cuestan en el mercado más de 4,000 dólares.