Provincias

Café, dulces y panes: deliciosa tradición boqueteña


Al despuntar el alba, en la maravillosa ciudad de Boquete, provincia de Chiriquí, el fresco rocío invita a tomar una cálida taza de café, muchas veces acompañado de una hogaza de pan o simplemente de un dulce bocadillo, ambos productos elaborados por manos laboriosas de ese hermoso paraje.
En este relato quedará plasmado el tesón y la satisfacción de dos mujeres boqueteñas que día a día trabajan con alegría, una en la confección de pan y masmellena y otra que prepara huevitos de leche, cocaditas, empanadas, merengues y suspiros.
UN PASEO MATUTINO
Al llegar a la comunidad de Boquete, a primeras horas de una fresca mañana de diciembre, un arco iris de vívidos colores se apreciaba en el cielo, y un poco más allá del parque del pueblo, Carlota Avilés, con un gran paraguas para protegerse de la fina lluvia, ataviada con un abrigo rojo y un gorro que le cubría la cabeza. En una de sus manos, cargaba una canasta, dentro de ella paquetes de pan con valor de O.25 y de 0.50 centésimos, así como de masmellena.
Doña Carlota vende sus productos en las oficinas públicas y privadas, y en los diferentes comercios de la localidad.
Para conversar con ella hay que andar al ritmo de su paso, un poco rápido, acompañándola en su recorrido, vendiendo pan de huevo.
En el camino nos comentó que se levanta todos los días a las 2:00 a.m., prepara la masa, y luego la deja crecer, un poco más tarde, le da forma al pan y lo mete al horno.
Antes que el sol despunte sus primeros rayos en la comunidad de Los Naranjos, un poco más arriba del centro del pueblo, Carlota sale de su casa, con su canasta de pan a un lado y la sonrisa dibujándose en su rostro, ofreciendo el producto "calientito", de casa en casa, luego entre las 8:00 y 9:00 de la mañana, concluye su venta.
Doña Carlota tiene tres años de hacer y vender pan de lunes a sábado, los domingos lo tiene destinado para descansar y para honrar a Dios, acudiendo a la misa dominical.
Dice que su salario diario por la venta del pan es de B/. 6.00, y que con el pan que no vende prepara el masmellena y los que lo comen aseguran que en ningún otro lado, han probado un mejor dulce que ese.
Jorge uno de sus más fieles clientes, aseguró que tiene más de un año de comprarle productos a doña Carlota, porque es un producto fresco y de muy buen sabor.
Doña Carlota reveló que aprendió a elaborar pan a través de los conocimientos impartidos por su madre, quien a su vez aprendió de su abuela.
OTRAS DEGUSTACIONES
En otro punto de la ciudad de Boquete, muy cerca de las instalaciones de la Policía Nacional (PN), existe la industria casera "Cositas Ricas", propiedad de María Elena Pittí Fonseca, donde se elaboran dulces para la venta en bandejas surtidas o por pedidos especiales.
Al llegar a la residencia de la familia Pittí, el padre de la señora María Elena, dirigía a un empleado en la molienda del coco para fabricar las cocaditas, en la cocina habían dos ollas con leche hirviendo, producto con el cual se preparan las cocadas blancas.
La mesa del comedor sirve como lugar de empaque de las bandejas surtidas, donde la señora María Elena acomoda de manera ordenada y con una buena combinación de colores los dulces.
María Elena narró que tiene diez años de tener la industria, y se inició porque su hermana, que se encontraba exiliada en la época de la dictadura militar dejó el negocio de los dulces caseros, y como mucha gente acudía a su residencia preguntando por los dulces, aprendió la labor.
Dijo que un principio no sabía nada, pero poco a poco se fue perfeccionando, a tal punto que sus dulces se han llevado a bodas y festividades en el extranjero, en países como Alemania, Japón y los Estados Unidos.
Los clientes llegan a las puertas de su casa a comprar las bandejas surtidas o a realizar pedidos especiales para diferentes actividades.
Además de realizar las bandejas mixtas, elabora empanaditas para fiestas, suspiros y merengues de muy buen gusto.
Dijo que se siente complacida por tener una pequeña empresa, porque la misma le ha representado el sustento para los gastos de la educación de sus hijas, porque ella está pensionada de la Caja del Seguro Social.
Tanto María Elena como Carlota, son un vivo ejemplo de la mujer trabajadora boqueteña, ambas se sienten complacidas con la labor que realizan, una ofreciendo cada mañana el pan que acompañará el café y la otra surtiendo de ricos manjares a panameños y extranjeros.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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