La falta de puentes en diferentes comunidades de Río Indio y Toabré en el norte de Penonomé, ha afectado en gran medida a los campesinos productores y artesanos de la región.
Según los afectados, para poder trasladar sus productos al mercado diariamente deben caminar por horas y, lo que más les preocupa es que deben cruzar el río San Miguel.
Manifestaron que ante la falta de un puente, sus vidas corre peligro, debido a que se acerca la estación lluviosa y pueden morir ahogados por las crecidas del río.
Según los campesinos, para ellos ha sido una bendición que se haya habilitado una carretera hasta el sector de Las Marías de Río Indio en el norte de Penonomé, porque ya pueden salir en carros hasta cierta parte de algunos pueblos a vender sus productos, y no tienen que caminar por tantas horas.
Agregaron que la situación en el invierno empeora porque ni caballos ni personas ni vehículos pueden pasar por la crecida de los ríos.
"En el verano podemos pasar sin dificultades porque el río está seco, pero esto cambia en el invierno. No podemos exponer nuestras vidas e intentar cruzar un río que lamentablemente no tiene un puente", señalaron los campesinos.
Agregaron que requieren urgentemente de un puente sobre el río San Miguel, porque es uno de los más peligrosos; además de ser el área más utilizada.
Algunos campesinos que se dedican a la construcción de muebles de mimbre y otras artesanías, ante la falta de puentes deben cruzar el río con la carga encima para que no se dañe, pero piensan que no podrán hacer lo mismo en los próximos meses.
Ante esto el gobernador de Coclé, Darío Fernández señaló que se realizan las gestiones para apoyar a estos campesinos porque reconocen que son muchas las dificultades que enfrentan a diario.
Manifestó que realizarán las gestiones para que se construya este puente que es de gran necesidad, para que los pequeños productores y artesanos de esta región puedan trasladar sus productos sin ningún temor a perder la vida.
Aunque no cuentan con el equipo adecuado para acabar con las abejas, utilizan agua y jabón para resolver las emergencias.
Los residentes de Pocrí temen un nuevo ataque.