Las Minas, en la provincia de Herrera, es uno de los distritos con mayor pobreza en el país, pero algunos de sus habitantes se han unido para mejorar sus condiciones de vida, a través de un programa basado en la agricultura orgánica.
En el área existen tres agrupaciones de campesinos que se dedican a producir sus alimentos de manera limpia, libre de agroquímicos.
En El Ciprián, un grupo de 15 personas, entre mujeres y hombres, produce abono orgánico para aplicarlo a sus propios cultivos, y para comercializarlo.
La calidad del suelo es indispensable para obtener una tierra óptima para el cultivo de los productos.
De acuerdo con Feliciano Escobar, director de Cuencas de la ANAM en Herrera, el maíz producido con abono orgánico tiene mejor sabor.
“Todos los cultivos tienen mejor sabor y cuajan mejor, pero esta es una tarea que el productor tiene que empezar a visualizar”, señaló.
Indicó que se usan técnicas como cultivo en terraza o en laderas a nivel, con aplicación de abono orgánico de tipo bocachi, compost y lombricultura.
Este abono lo preparan moradores de El Ciprián y Loma de El Montuoso, en Las Minas, y otro grupo de 15 personas en Los Pozos, con materiales que se generan en sus sectores.
El excremento de animales, gallinaza, cerdaza, hojas, residuos vegetales, afrecho, cal, melaza se unen y se cubren con un plástico y se da un tiempo para que ocurra la fermentación, se descompone la materia y se produce el abono orgánico.
Los campesinos están produciendo sus alimentos, como maíz, hortalizas y otros cultivos alternos, afianzados con abono orgánico, explicó Escobar.
Detalló que no se darán resultados inmediatos en la aplicación de abono orgánico, comparado con el químico, ya que el primero hace un proceso microbiano en el suelo y produce los resultados a largo plazo y nutre el suelo a través del tiempo.
Agrega que el abono orgánico no contamina ni crea residuos, y la respuesta se mantiene en el suelo a largo plazo.
Además, enriquece el suelo con humus (materia orgánica material y animal en descomposición), y el pH o equilibrio alcalino.
Por su parte, Edita Valdez, residente en Loma de El Montuoso, explicó que, junto a otros nueve compañeros, trabaja duro en sus parcelas.
Afirma que no compran un real de abono químico, pues ellos lo producen.
“Desde que empecé a trabajar la tierra con este tipo de abono, todo ha cambiado para mí, ahora comemos bien”, manifestó.
En Panamá existen muchas producciones como el tomate, ají, cacao, culantro, café y naranja, entre otros, producidas a base de abono orgánico que cuida la salud de quienen la consumen.