Con la sencillez de un hombre de Dios; sin hombres fornidos que los protejan, siempre tuvo una amable sonrisa para todos los que se acercaban a saludarlo.
El cardenal colombiano Pedro Rubiano Sáenz, compartió con la gente de la región de Azuero durante una visita privada a Panamá.
Rubiano Sáenz, quien también es Arzobispo Primado de Bogotá aprovechó sus quince días de vacaciones para conocer un país que siempre le llamó la atención, y pudo disfrutar el famoso sancocho de gallina.
"Cuando terminé mis estudios pasé en barco por el Canal de Panamá en la ruta hacia mi pueblo natal en Buena Ventura, Colombia", describió el arzobispo.
"Siempre me llamó la atención, la belleza natural de este país". "Otras veces había venido, pero no es hasta ahora que puedo compartir y conocerlo un poco más", destacó.
El cardenal llegó a nuestro país, gracias al nexo de amistad que existe con monseñor Fernando Torres Durán, obispo de la Diócesis de Chitré.
Según relató el cardenal, con monseñor Torres compartió el trabajo de apostolado en Cali, lo que los ha mantenido siempre unidos, ya que él siguió de cerca el ministerio de Torres hasta su designación como obispo en Panamá.
Confesó que para su plan de descanso no dudó en escoger Panamá. Estos días acá le permitieron admirar la belleza de este país donde la naturaleza, el mar y el calor de la gente le renovaron para continuar con su trabajo.
Durante sus días de descanso, el cardenal se hospedó en el Obispado de Chitré.
En esas calles chitreanas, pudo hacer una vida dentro de la normalidad y la tranquilidad. Salía a caminar al aire libre aprovechando que aquí no andaba todo el tiempo con los guardaespaldas y la agitación de su trabajo diario.
La ocasión también fue propicia para seguir algunas rutas turísticas y compartió con la gente humilde de lugares apartados como Chepo de Las Minas.
Ahí acompañó a monseñor Torres a la colocación de la primera piedra de una iglesia y visitó casi todas las playas de esta región.
Entre sus actividades ofició la Eucaristía en la Catedral de Chitré y presidió la Misa de Acción de Gracias por el próximo Encuentro de Renovación Juvenil en la iglesia de Llano Bonito.
Manifestó su alegría porque el encuentro es una proyección a favor de la juventud para que aprenda a valorarse y mantenga su fidelidad a Cristo.
A sus 75 años, la humildad de este hombre de fe fue lo que más llamó la atención de quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo.
Mientras que él manifestó que en cada pueblo que visitó disfrutó mucho de la cercanía de la gente y el cariño que le dieron además de la gran religiosidad que caracteriza este país.
El cardenal también tuvo la oportunidad de disfrutar la comida panameña como el arroz con guandú, la carimañola y el tradicional sancocho de gallina.
No descartó la posibilidad de que algún día se tenga un Papa latinoamericano.
Durante su estadía en Chitré, fue atendido como un huésped de honor”.
Cardenal colombiano disfrutó del sancocho panameño
El arzobispo había visitado Panamá, pero ahora sí pudo disfrutar de sus bondades.