Provincias

Casas condenadas sostenidas por la mano divina

Al menos unos cinco casos de personas afectadas por el mal estado de los inmuebles se han reportado en los últimos meses en la provincia de Colón. Uno de ellos fue la muerte de la estudiante Leyka Gisel Hernández, de 16 años, al caer del balcón de la casa ubicada en calles 14 y 15 Meléndez y Avenida A.


Más de 250 casas condenadas se pueden observar a lo largo de la ciudad de Colón, las cuales milagrosamente "se mantienen por la misericordia divina", expresó el coordinador del Ministerio de Vivienda (MIVI) en la provincia, Julio Luque.
A juicio de la autoridad, tal como lo manifestaron los desempleados en el Consejo de Gabinete celebrado recientemente en esta ciudad, "el MIVI necesita tierras para elaborar programas masivos".
En este sentido, Luque adelantó que los desempleados se reunirán con el titular del MIVI, Miguel Cárdenas, para solicitar que se habilite un refugio en el sector de Monte Esperanza, lo cual además de darles trabajo, se establecería un sitio especial para casos de emergencia, como incendios y desplomes.
El coordinador del MIVI también se dirigió a los padres de familia para que vigilen a sus hijos, ya que consideró como un descuido dejar que los niños se caigan de lugares altos.
Recomendó que si un balcón está en malas condiciones lo ideal es conseguir madera, y le corresponderá a la entidad brindar la mano de obra. Luque consideró que las caídas de las personas que viven en estos inmuebles condenados se repetirán constantemente "pero el MIVI no puede construir si no tiene tierras, por lo que la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), el Banco Hipotecario Nacional (BHN), el Municipio, el Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA) y Reforma Agraria, deben buscar y habilitar extensiones suficientes para hacer casas".
El pasado martes el niño Eugenio Cerezo, de seis años, residente en el deteriorado edificio 6062, de la calle 6 y 7 Avenida Central, se cayó por las escaleras al pisar un tablón podrido. Cerezo fue trasladado de urgencia al Hospital Manuel Amador Guerrero con golpes en la frente y cuello. Anteriormente en ese mismo caserón, un señor de 63 años perdió la dentadura y sufrió fracturas de consideración.
Hace 15 días, en otro inmueble ubicado a sólo una cuadra, en la calle 5 Avenida Central, María de Vásquez, una mujer embarazada, quedó colgando de unos podridos tablones de madera. Mientras que la estudiante del Colegio José Guardia Vega, Leyka Gisel Hernández, de 16 años, murió meses atrás al caer del balcón de la casa 14,107 ubicada en 14 y 15 Meléndez y Avenida A. En el incidente resultaron heridas de gravedad tres personas.
En tanto, la noticia del milagro del niño Samuel Saturnino Araúz Gómez, de dos años, que se cayó del balcón 3027 de la calle 12 y 13 Federico Boyd, llamó la atención de toda la comunidad. Milagrosamente el infante no sufrió ninguna fractura, y como él mismo lo dice "me caí, no tengo ayayai", mientras mira con asombro su foto en el periódico.
Su madre Lisnet Gómez expresó que no tiene palabras para agradecer a Dios por este milagro. "Me preocupa que piensen que me descuidé, la verdad sólo entré por segundos al baño y al salir me encontré con el accidente de mi bebé". El pequeño vive junto a su madre y su tío en la vivienda.


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104213
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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