En constante peligro viven los peatones que tienen que cruzar a diario el puente sobre el río Sixaola, construido hace 103 años y que se encuentra en un estado deplorable.
La obra, edificada por la transnacional bananera que opera en Changuinola, representa una “trampa de muerte” para peatones de ambas nacionalidades, así como turistas.
La estructura de hierro y acero se encuentra corroída por el tiempo, además de desgastarse por el salitre, la lluvia, la fricción y presión de los ferrocarriles. Por allí también transitan diaramente enormes articulados cargados de banano y otros productos.