Con la participación de miles de jóvenes de todas las provincias del país y un buen número de representantes de otros países, inició el Vigésimo Quinto Encuentro de Renovación Juvenil en Chitré, en un ambiente de alegría y fervor cristiano.
Este año toma un carácter especial por celebrarse las Bodas de Plata de este evento que reúne a la juventud cristiana. Con el lema "Queremos ver a Jesús" la comunidad Santa Teresa de Jesús de la parroquia de Monagrillo, convocó un año más a la juventud panameña para vivir esta experiencia de fe y encuentro personal con Dios.
La respuesta ha sido masiva, ya que Chitré se encuentra inundado de jóvenes. El encuentro se inauguró formalmente con la presentación de un documental donde se destacó el recorrido histórico de esta actividad y la resonancia cristiana que ha tenido en los jóvenes.
Durante el acto inaugural, la comunidad de jóvenes de Santa Teresa de Jesús hizo un reconocimiento al padre Segundo Familiar Cano por medio de una placa de honor, donde se le destacaba como promotor de estos encuentros de renovación juvenil, además de otros sacerdotes como Francisco Berar y Teófilo Rodríguez, quienes fueron impulsadores y promotores fundamentales en los primeros años.
El padre Segundo visiblemente emocionado, luego de cantar cumpleaños junto a los participantes alrededor del dulce de las bodas de plata, dijo que su mayor motivación durante estos 25 años de historia ha sido transmitir a los jóvenes de Panamá la experiencia de fe y conocimiento de Jesús que él ya experimentó como uno de los mayores tesoros.
Señaló que el espíritu se manifiesta y cada año más jóvenes se acercan a vivir esta experiencia cristiana lo que indica que la juventud panameña es buena y anda en la búsqueda de respuestas para sus vidas, en medio de las realidades difíciles que viven por lo que hay que creer en ellos y darles la oportunidad de encontrarse con Dios.
Mientras que monseñor Fernando Torres Durán, obispo de la Diócesis de Chitré indicó que este encuentro Juvenil es la muestra de que la Iglesia de Panamá está viva y logra en Azuero un matiz muy especial haciendo una opción por la pastoral juvenil que llena y enseña a la Iglesia con un rostro renovado y optimista en medio de los conflictos sociales que se enfrentan.