- 62 réplicas se habían sentido pasadas las 2:30 p.m. de ayer, luego del sismo registrado en la madrugada.
Movimiento telúrico de ayer también se sintió en Veraguas y Bocas del Toro
- Veraguas también fue sacudida ayer por el sismo de 6.7 grados de magnitud, sin que se reportaran daños a estructuras, informó Alfonso Aguirre, director regional del Sinaproc.
- Las réplicas causaron temor en muchas personas que se disponían a sus labores diarias, manifestó Aguirre.
- El movimiento telúrico igualmente fue sentido en Bocas del Toro, sin que tampoco se hayan registrado daños estructurales en escuelas o edificios, declaró Rufino Acosta, del Departamento de Comunicación del Sinaproc.
- En algunos comercios de la avenida 17 de abril, en Changuinola, algunos artículos se cayeron de los muebles, vasos plásticos, adornos, lápices y peluches se vieron en el suelo.
- En otros lugares de la provincia, como Isla Colón, Chiriquí Grande y Almirante, tampoco hubo daños estructurales, sin embargo, en Almirante, desde el momento del temblor, unas 5,000 personas quedaron sin energía eléctrica hasta las 9:00 a.m., cuando fue restablecido el fluido.
De los 1,571 sismos registrados a nivel nacional en lo que va del año, la provincia de Chiriquí es donde más han ocurrido, con 638, según datos del Instituto de Geociencias (IGC) de la Universidad de Panamá (UP).
El movimiento telúrico de 6.7 grados en la escala de Richter registrado ayer a la 1:35 a.m. en esta provincia causó pánico entre la población, y ocasionó daños al sistema de suministro de agua potable.
También causó fisuras en colegios de los distritos de David, Bugaba, Alanje, Barú y afectaciones no estructurales en edificios públicos, entre ellos, el hospital materno infantil José Domingo de Obaldía, ubicado en la ciudad de David.
Francisco Santamaría, director encargado del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) en Chiriquí, señaló que el movimiento sísmico tuvo su origen en la falla del Pacífico, al suroeste de la isla de Coiba, a 9 km de profundidad.
Santamaría confirmó que el temblor ocasionó daños a las tuberías de distribución de agua potable que son de asbesto-cemento y de 4 pulgadas, en los distritos de David y Bugaba.
El Sinaproc procedió a cerrar 4 aulas del colegio de Divalá, en el distrito de Alanje, al presentar rajaduras en paredes sin viga de amarre y grietas en la escuela de Manaca Norte.
También se inspeccionó el colegio Justo Abel Castillo, en el distrito de Bugaba; escuela de Manaca, en Barú, y centros educativos en los distritos de David y Boquete, los cuales tenían algunas rajaduras en las paredes.
“Efectuamos una inspección al hospital materno infantil José Domingo de Obaldía y podemos decir que este edificio está en buenas condiciones después del movimiento sísmico”, declaró Santamaría.
Daños en tuberías
José Luis Quintero, subgerente operativo del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan), en Chiriquí, informó que el sismo causó tres daños al sistema de distribución de agua en David y Bugaba.
Explicó que el mayor daño fue en el sector de San Cristóbal, en David, donde una tubería de 4 pulgadas de asbesto-cemento se rompió con el sismo, lo que causó inundaciones en los alrededores.
Quintero indicó que la ruptura se debió a que el material de la tubería es muy rígido y con el temblor se reventó, y ocasionó las inundaciones.
Otros daños se registraron detrás de varios locales de comida rápida, a orilla de la vía Interamericana, y en la comunidad de Solano, en Bugaba, otra tubería de distribución fue afectada.
Quintero manifestó que el costo de estos daños está por arriba de los $1,800, y que se mantiene en marcha un programa de remplazo de tuberías de asbesto-cemento en la provincia.
Pánico en hospital
El Dr. Edgardo Della Cera, director médico del hospital José Domingo de Obaldía, dijo que durante el movimiento sísmico las pacientes y el personal del nosocomio tuvieron pánico, pero al final mantuvieron la calma y no se desalojó a los enfermos del hospital.
Miembros del Sinaproc hicieron una evaluación de las estructuras de este hospital que tiene ocho años de haberse construido, y corroboraron que los daños no son de tipo estructural.
Della Cera informó que se envió una nota a la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) para que especialistas de esta casa de estudios superiores hagan un estudio profundo de la condición de las estructuras.
Al momento del sismo, este centro hospitalario tenía ocupado el 60% de sus 410 camas.
Según Della Cera, en el hospital se tienen planificados dos simulacros de desalojo y planes de evacuación en casos de emergencias.
Yadira Echeverría, operadora de red sísmica del IGC de la UP, comentó que la población chiricana “tiene que adaptarse, acostumbrarse a convivir con sismos”, ya que se seguirán registrando.
“La zona de fractura de Panamá es una de las más intensas de Centroamérica, por lo que es normal los sismos que alcancen los 6.0 grados”, subrayó Echeverría.