El Puerto de El Agallito fue el pintoresco escenario donde se revivió el tradicional encuentro del "San Juan de Mi Pueblo", como le llaman al santo patrono que llegó hace 164 años por mar, a tierras chitreanas, de la mano del patriarca Don Matías Rodríguez.
Cuenta los historiadores que después de la construcción de la humilde capilla, tan deseada por el pueblo denominado como el "sitio de Chitré", la gente quería que la imagen de Juan "El Bautista" custodiara la Iglesia que con tanto empeño lograron.
Relatos orales pasados de generación en generación, señalaron que Don Matías, un hombre altruista de gran devoción cristiana que había luchado mucho por Chitré, emprendió un viaje por mar con ocho hombres para hacer realidad el sueño de este pueblo creyente otorgándoles esta imagen.
Este primer intento terminó con el naufragio de Don Matías, que duró aproximadamente tres días y la tristeza de la gente de Chitré, Monagrillo y La Arena.
Don Matías fue devuelto a Chitré convaleciente porque ya estaba bastante anciano, siendo trasladado de pueblo en pueblo en una hamaca, pero un tiempo más tarde volvió a embarcarse con la perseverancia y la fe que lo movían para traer a San Juan Bautista.
En 1840, la esperada y deseada imagen de San Juan, llegó por el puerto de "El Piñolarito", hoy de "El Agallito", para bendecir a todos los chitreanos que después del anuncio del acontecimiento, viajaron a caballo con alegría a recibir a su santo patrono.
Según el profesor Bolívar Rodríguez, biznieto de Don Matías, las versiones de sus antepasados, señalaron que el día en que el santo llegó al pueblo, todos fueron a recibirlo y dándose palmadas en los hombros se decían unos a otros: "Llegó San Juan, llegó San Juan" de donde se deriva el tradicional grito de júbilo de: "Ay Juan, Ay Juan", que caracteriza esta celebración.
Desde entonces en Chitré, la devoción por San Juan Bautista ha crecido con la tradicional preparación de las viandas de dulces, cocadas, lechona con bollo y la chicha de junta que nunca puede faltar en la festividad.