Las historias de pánico y preocupación abundan. No son los clásicos relatos de las zonas rurales; la furia de la naturaleza también tocó las puertas de las residencias ubicadas áreas urbanas.
En el distrito de La Chorrera, a pocos minutos de la ciudad capital, decenas de familias no pudieron cerrar los ojos en más de 24 horas. La Alerta Roja que decretaron las autoridades de seguridad por las fuertes lluvias que caen en el sector Oeste, los preocupó más.
Mayka Martínez, una de las damnificadas en revolución, manifestó que no envió a sus hijos a la escuela por el mal tiempo.
Agregó que luego de inundarse su casa, solo pensó en salvar sus hijos.
Por su parte, Alcides Rodríguez, otro de los afectados que vive en este sector chorrerano, manifestó que el agua arrasó con su casa y sólo alcanzó a sacar el colchón, el tanque de gas y un anaquel que tenía.
De igual forma, Catherine Carrillo señaló que lo perdió todo porque no tuvo tiempo de sacar nada por la fuerte corriente, producto de la crecida del río Caimito.
Estas personas, al igual ciento de otras, no escapan de su asombro por todo lo que hizo el agua con sus pertenencias.
En el Centro de Salud de El Espino, en La Chorrera, se mantiene un centro de acopio, donde se están recibiendo alimentos, frazadas, agua, bolsas de ropa y colchones para los afectados.
En las labores, participan funcionarios del Ministerio de Salud, SINAPROC, Ministerio de Desarrollo Agropecuario, Policía Nacional, Caja de Seguro Social, Cruz Roja, Bomberos y de otras instituciones, que están ofreciendo sus servicios las 24 horas del día.
A los damnificados, también se les están realizando exámenes médicos.
Mientras esté lloviendo, se debe desconectar el fluido eléctrico de las viviendas, para evitar accidentes.
Verificar que no quede nadie en la casa cuando se desaloje por las inundaciones.
Mantener comunicación con el SINAPROC, llamando al número *335.
Chorreranos no pudieron dormir tranquilos
Diversas entidades se han unido para brindar ayuda a las personas que quedaron sin nada.