Al menos unas 60 familias de la posada El Peregrino, ubicada en el corregimiento de Cativá, cerraron ayer la vía que conduce al matadero en protesta por el desbordamiento de aguas negras dentro y fuera de sus viviendas.
La medida registrada en la mañana, provocó que varios establecimientos en el mercado municipal no pudieran vender carne de res.
Los moradores procedieron a obstruir el paso con tanques y otros objetos desde las 5:00 de la madrugada, solicitando la presencia de la alcaldesa del distrito, Matilde de Ardines y del director Regional del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), Azael Ceballos, quienes se presentaron luego de que unidades de la Policía Nacional dialogaran con los quejosos.
Una de las residentes de El Peregrino, Bárbara Alexander, dijo que varios niños se han enfermado con hepatitis.
"No soportamos los mosquitos y los malos olores provenientes del desbordamiento de excrementos, ya que el tanque séptico no da para más", enfatizó Alexander.
Los residentes no dejaron pasar los camiones y a los matarifes que tenían que recoger la carne para repartirla en el mercado, situación que preocupaba a los dueños de ganado que temían que el producto se dañara.
El matarife Arturo Alfonso señaló que la matanza se había realizado desde las 4:00 de la mañana, "nos preocupa que en el matadero no se cuente con neveras y la carne se pueda podrir si no se refrigera y casi cerca de las 9:00 a.m. aún no se había despejado la vía".
Por su parte, el director del IDAAN manifestó que ciertamente no cuentan con los recursos económicos, ya que la morosidad de esta provincia asciende a más de B/. 11 millones, sin embargo, con ayuda de la Gobernación se logró combustible y una retroexcavadora para limpiar el lugar.
Al sitio se apersonó el representante de Cativá, Gerardo Rentería y los residentes indicaron que sólo ven a las autoridades de elección popular cuando quieren votos para sus campañas.