Datos
- En marzo pasado, los transportistas costarricenses también efectuaron un bloqueo en esta frontera.
- El último cierre dejó pérdidas por el orden de los 2 millones de dólares.
- Transportistas panameños consideran que el principal responsable de esta situación en Paso Canoas es el Gobierno tico.
Los transportistas de carga costarricenses anunciaron ayer el cierre indefinido de la frontera entre Panamá y Costa Rica, alegando que no cesan las presuntas persecuciones y los abusos de autoridad por parte de las unidades panameñas del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) en el puesto de control de Paso Canoas.
“Continuamos con el mismo problema, las acciones de la Policía (Senafront) son repetitivas, estas unidades se han ensañado con los ticos”, declaró Marjori Lizano, presidenta de la Cámara Transportista de Carga Unitario de Costa Rica.
Sostuvo que en marzo pasado hicieron la denuncia respectiva y una vez más se encuentran en la misma situación, los transportistas costarricenses “somos sujetos de abuso de autoridad”.
Lizano señaló que en las reuniones efectuadas se había acordado que la revisión de los vehículos articulados en el sector de Panamá se agilizaría para evitar la demora de entre 5 y 6 horas como se estaba dando.
Dentro de las leyes de tránsito internacionales se establecen 5 días para la apelación y 30 días para pagar el parte o la multa; sin embargo, las unidades del Senafront le quitan la licencia y la documentación del vehículo y, además, en algunas ocasiones, retienen los furgones con mercancía, puntualizó la dirigente.
Culpan a Costa Rica
A juicio del secretario general del Sindicato de Camioneros de Chiriquí, Fernando Ríos Lezcano, en este conflicto pierden ambas fronteras, siendo el principal responsable el Gobierno de Costa Rica.
“La verdad, el Gobierno tico es quien tiene el problema, cada vez que se le aplica alguna medida al transportista o turista tico, quieren hacer lo que quieren y enseguida pegan el grito, aduciendo que le están violando sus derechos”, manifestó Ríos Lezcano.
El dirigente expresó que cuando al panameño se le aplica una boleta en Costa Rica le rayan el ruedo o le marcan la documentación, “tenemos que pagarla cuando vamos a salir del país, lo que quiere decir que tenemos que pagarla en menos de 24 horas que es lo que nos toma desplazarnos de una frontera a otra, así como la revisión en Costa Rica toma de 5 a 6 horas y no decimos nada, mientras que ellos en nuestro país quieren hacer lo que les da la gana”.
Los transportistas panameños señalaron que del 2010 al 2013, en Costa Rica, les han robado unos 81 contenedores, pero las autoridades costarricenses solo saben decir que es una banda que se dedica a ese tipo de acto delictivo.
También aseveraron que los transportistas de Costa Rica no están dispuestos a pagar las boletas simplemente porque no quieren, ya que durante el fin de semana, cuando se registró la situación, conversaron con las autoridades del tránsito en Chiriquí, donde se habilitó la oficina para el pago de las multas.
Según los transportistas costarricenses, durante el mes de marzo, se registró la misma situación y las pérdidas a causa del cierre por más de una semana superaron los dos millones de dólares.
Añadieron que en el acuerdo logrado se comprometieron a hacer las revisiones con tiempo razonable, no de cuatro ni cinco horas, y mucho menos la retención de los articulados.
Piden conversación
Manuel Mora, presidente de la Cámara Nacional de Transporte en Chiriquí, hizo un llamado al presidente Ricardo Martinelli para que converse con la presidenta Laura Chinchilla, de Costa Rica, y le busquen una solución al problema.
Al respecto el mandatario indicó que “nosotros como Gobierno vamos a defender los intereses de los panameños que han sido perjudicados porque hay un acuerdo, y el acuerdo, sencillamente, Costa Rica no lo está cumpliendo”.
Trascendió que durante la tarde de ayer, los cancilleres de ambas naciones estarían reuniéndose en la capital de Costa Rica, San José, para abordar el problema del transporte de carga; sin embargo, los transportistas manifestaron que en dicha reunión una comisión de los transportistas tenía que estar presente.