Estos niños pasaron más de cinco horas llorando sin que nadie los auxiliara. La vida para la familia Martínez en la comunidad apartada y rural de El Caño de San Miguel de Toabré no ha sido nada fácil. Desde la pérdida de la madre, los niños quedan desamparados, ya que el padre no tiene trabajo y menos los recursos para darles una educación, alimentación y cuidados adecuados.
Esta humilde familia vivía antes en la comunidad de Bito de Toabré en el norte de Penonomé, pero la muerte de dos de sus hijos entre los seis y ocho años por problemas intestinales, los obligó a trasladarse hasta el Caño de San Miguel en busca de comida y mejores condiciones de vivida. Pero la situación no mejoró en este lejano lugar. Por lo contrario, empeoró con dos abortos que sufrió la señora.
La señora quedó embarazada a los 39 años con alto riesgo, porque nunca llevó un adecuado control. El 30 de diciembre trae al mundo con ayuda de un partero a Milagros, la que sobrevive de manera extraña. Allí estaba la pequeña sin comer por horas con sus hermanos en espera de ayuda.
El nacimiento de esta niña fue un milagro, según cuentan los residentes, de allí que la llamaron Milagros Isabel, aunque el padre aun no la ha reconocido y solo la visitó una vez en la casa donde la recogió otra familia humilde que vive en casa de quincha con otros niños.
Rufino Muñoz, y su esposa escucharon el llanto inconsolable de un bebé. Se trataba de la pequeña Milagros, quien estaba junto a su madre ya muerta.
Para este campesino y su esposa la impresión fue grande al ver a la niña llorar junto al cadáver de su madre y a los otros hijos cerca de la camita de palo, tratando de despertarla.
"Al darnos cuenta que la señora Isabel estaba muerta inmediatamente agarramos a la recién nacida que posiblemente no había comido en horas porque la madre murió aproximadamente a la 1:00 de la tarde y el nacimiento fue a las 8:00 de la mañana", relató.
Adelina Rivas, esposa deRufino, se siente muy regocijada porque a pesar de tener dos hijos, Milagros forma parte de su familia, pues el mismo día que ella nació le dio leche materna.
Ada Martínez es la abuela política. Asegura que la niña es una bendición para la familia y un milagro, porque no cualquiera soporta más de cinco horas de hambre y más si se trata de una recién nacida.
El padre Saturnino Martínez, de 46 años asegura no tener empleo para sacar adelante a sus hijos.
Javier y Miguel de 12 y 10 años respectivamente son los hermanos mayores de la casa, ambos se encargaban del cuidado de David de cuatro años y de Yolanda, de tres años.
Los residentes de El Caño de San Miguel, al ver las condiciones de los cuatro niños, decidieron dar aviso a la Junta Comunal de Toabré y a este medio para que se busque ayuda inmediata.