Miedo tienen los habitantes de Panamá Oeste. El asesinato de una niña de 13 años y la muerte de una inocente mujer en medio de una balacera, en las últimas 72 horas, han incrementado los temores hacia la creciente delincuencia.
Sobeida Franco, de 62 años, fue asesinada la noche del viernes 18 de enero cuando el bus que la transportaba a su casa quedó en medio de una balacera en la barriada San Antonio de La Chorrera. Por este hecho ya hay varias personas detenidas.
Casi tres días después, el lunes 21, en la comunidad de Polanco, distrito de Capira, fue encontrado - desnudo y con dos puñaladas- el cuerpo de Isabel Becerra, menor de 13 años que había desaparecido desde la mañana del domingo.
Estos, al igual que otros casos, ocurren mientras las autoridades policiales y de seguridad anuncian el refuerzo de las unidades y la instalación de puestos de vigilancia en sitios claves del sector.
De hecho, el mismo viernes 18, el ministro José Raúl Mulino inauguró el puesto policial de Playa Leona y anunció la próxima creación de puestos de control en comunidades como Puerto Caimito y Punta Chame, entre otras, para tratar de frenar la ola de delincuencia.
Pese a ello, las comunidades afectadas exigen medidas mucho más enérgicas para evitar casos tan trágicos y dolorosos como los dos mencionados.
Cifras alarmantes
En 22 días del mes de enero, en Panamá Oeste -que comprende los distritos de Arraiján, La Chorrera, Capira, Chame y San Carlos- se han registrado nueve homicidios.
En términos estadísticos, ello significa que actualmente se está cometiendo un crimen cada dos días y medio, aproximadamente, en el área.
En la Zona Policial de La Chorrera, que cubre hasta San Carlos, se han producido ya siete homicidios, cantidad similar a la registrada durante el mismo periodo en toda la provincia de Colón (que fue considerada hace cuatro años como una de las zonas más peligrosas del continente).
En Arraiján se cuentan dos asesinatos en 2013, el más dantesco es el de un hombre que fue picado en seis partes y dejado a medio enterrar en los manglares de El Tecal.
Voces de protesta
Frente a esta situación, el párroco de la iglesia San Francisco de Paula de La Chorrera, Francisco Verar, pide a las autoridades mayor vigilancia para que los residentes puedan seguir con sus vidas, sin el pánico que los envuelve y que los mantiene presos en sus propias casas.
Para concienciar a la población y llamar la atención de la opinión pública, en La Chorrera y Arraiján se han realizado misas y marchas pidiendo que reine la paz.
“Lastimosamente esto no ha servido de nada porque los homicidios siguen a la orden del día”, dijo el religioso con desencanto.
La misma preocupación manifiesta el presidente de la Cámara de Comercio de La Chorrera, Valentino Reefer, quien vivió de cerca los efectos de esta escalada el 4 de enero, cuando un trabajador de sus empresas fue asaltado y falleció tras recibir siete puñaladas.
Tras los incidentes de los últimos días, el alcalde de La Chorrera, Temístocles Herrera, dispuso aumentar los operativos de profilaxis en el distrito.
Un caso que estremeció a la ciudadanía
Isabel Becerra, de escasos 13 años, fue ultrajada y asesinada el pasado fin de semana en la comunidad de Polanco, en Capira.
La Policía de La Chorrera informó ayer del arresto de dos sujetos de 27 y 28 años, sus primos, quienes ya confesaron.
Los detenidos explicaron que usaron capuchas para cometer el abuso sexual, pero que al terminar la menor pudo quitarle a uno de ellos la capucha, descubriendo su identidad, por lo que decidieron asesinarla.
La mañana de ayer, las autoridades regresaron a la escena del crimen en busca del cuchillo homicida y los preservativos que supuestamente se usaron en este hecho.