Provincias

Con esfuerzo y dedicación se puede ir tras los sueños

Las adversidades fueron muchas, pero la tenacidad de seguir adelante, fue la meta que impulsó su superación.


CHIRIQUÍ. Comarca Ngöbe.- La situación era muy difícil. La carencia de recursos por la que atravesaba la familia Rodríguez, hacía muy cruda su realidad, sin embargo, a pesar de las limitaciones económicas, luchaban para que sus hijos tuvieran un mejor futuro.
Este es el escenario que se repite día tras día dentro de las comarcas indígenas de nuestro país, en donde los estándares de desarrollo y superación son muy bajos.
Pero, ésta no es otra historia de desdicha, sino más bien de superación y anhelos, en donde se demostró que con esfuerzo y dedicación, se puede ir tras los sueños.
Para el joven Husaín Rodríguez, éstos no fueron impedimentos, pues demostró que el progreso sólo se logra a través de la educación.
Recuerda con mucha ilusión que cerca del año 1997, llegaron a la comunidad de Soloy unas personas que querían ayudar para que los niños estudiaran y no trabajaran.
Aseguró que luego de varias conversaciones con sus padres, ingresó al programa de atención que llevaba a cabo una organización no gubernamental.
Esta institución llegó a la región después de evaluar la necesidad educativa que existía en la comarca; fue así como se iniciaron los programas sociales educativos que hasta entonces se llevan a cabo.
Manifestó que fue de esta manera, como llegó a formar parte de los beneficiarios del programa educativo.
Explicó que por la mañana asistía a la escuela, y por la tarde, en las instalaciones del mismo centro educativo, recibía la atención que le ayudaba a reforzar sus aprendizajes.
Husaín dijo que la asistencia que se le ofrecía fue esencial para que sus metas se pudieran cumplir, pues no sólo se les ayudaba en lo que era el aprendizaje, sino también en otras áreas como era la parte social, nutricional y afectiva, lo cual era muy importante, para los niños, niñas y adolescentes de estas comunidades, quienes a diario tienen que enfrentar experiencias muy difíciles, en especial, por la carencia de recursos económicos.
Señaló que eso fue por los años de 1997, cuando cursaba el quinto grado y tenía apenas 13 años; "jamás voy a olvidar esa experiencia, fue muy gratificante y productiva para mí, porque incentivó ese espíritu de superación que me permitió ser lo que soy hoy, un docente que ayuda a muchos niños, niñas y adolescentes que al igual que yo, enfrentan una precaria condición".
Husaín hoy se desempeña como docente del centro educativo comunitario de Casa Esperanza, en la comunidad de Boca Gevay, en el distrito de Soloy, y gracias a su experiencia, puede hablarles a más niños, niñas y adolescentes, de la importancia que tiene la educación.
Dijo que cuando ingresó al programa del cual hoy es parte, era algo nuevo por la región, pues nunca se había escuchado de un centro que brindara atención educativa de esa naturaleza.
El 47% de los indígenas panameños mayores de 15 años, es analfabeta, y los más afectados son los Ngöbe con 53.65% y los Buglé con 48.5%.
Casa Esperanza ha logrado rescatar más de 3 mil 500 niños, niñas y adolescentes de las calles y campos.
En la actualidad, mantiene diversos programas educativos en zonas rurales e indígenas en Chiriquí, Los Santos, Coclé y Herrera, además de Panamá y Colón.
El promedio de años de estudio entre los niños, niñas y adolescentes indígenas es de 3.8%.


fecha edicion
old id
278539
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América