El viaje fue largo y más para un niño de su edad. Pero eso no le importó a Luis, quien desde San Juan de Colón viajó a Santiago de Veraguas, para ganarse algunos reales y ayudar a sus padres.
"Mis padres son humildes por eso yo aproveché mis vacaciones para ayudarlos a vender artículos en las fiestas de Santiago Apóstol y ganarme algo para comprarme otras cosas que se necesitan", fueron las palabras de Luis Alberto Ávila de ocho años.
Este infante dijo que acompañaba a su papá desde esa comunidad colonense hasta Santiago, para trabajar vendiendo todo tipo de mercancía y útiles con un dinero que invirtieron, pero ya tenían que regresar a casa porque se estaban acabando sus vacaciones.
Luis confirmó que permaneció durante las celebraciones de Santiago Apóstol, junto a su padre en el puesto de venta que le asignó la junta de festejos, pero durante el día casi permanecía solo vendiendo, mientras su compañero descansaba.
Pese a su corta edad, explicó en tono de preocupación que le molesta la violencia y sobre todo los niños que se meten a pandillas o bandas, recordando que no vale la pena meterse en problemas aún cuando hay otras cosas más importante.
El pequeño destacó que le prometió a los amigos que conoció, que en las próximas vacaciones regresará para jugar con ellos, porque esta ciudad le pareció muy bonita.
Con espíritu trabajador
Es un buen ejemplo para las futuras generaciones.