Ya se cumplieron nueve días de protestas en Bocas del Toro por parte de un grupo de indígenas ngäbes y buglés, miembros de Iglesia Mama Tadta, que están en contra de la puesta en función del proyecto hidroeléctrico Barro Blanco.
Desde entonces, los cierres de calles han sido continuos, lo que ha afectado a miles de usuarios que quedaron atrapados en mitad de la montaña, cerca de las comunidades de Gualaquita y Norteño, en la vía que va de Almirante hacia de Chiriquí y de allí al resto del país.
Al mediodía de este martes, un grupo de aproximadamente 15 indígenas cerró el paso en la carretera de acceso que va de Guabito hacia Las Tablas y otra docena de comunidades, donde se produce la mayor cantidad de plátanos para el consumo a nivel nacional. Luego de dos horas de conversación con el gobernador Ubaldo Vallejos, acordaron liberar un paño, y así unos 75 conductores pudieron continuar.
El día anterior, otro frente fue accionado en Valle de Agua Abajo; pasadas dos horas, despejaron, y quedó custodiando el libre tránsito un grupo de policías antimotines.