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Crema de banano, una esperanza para indgenas

La familia Guerra est a la espera de un pr'e9stamo para que este negocio sea ms rentable.


La lucha por mejores días es un reto para la familia Guerra Ábrego. Desde hace cuatro años se dedica a la fabricación de cremas a base de banano, y pese a que no han alcanzado grandes logros, no se da por vencida. Sigue luchando para salir adelante.
En la apartada comunidad de Puente Blanco, en el corregimiento de Guabito, viven estas personas -quienes en unidad familiar- han iniciado una nueva etapa de su proyecto.
Su principal materia prima es el banano, del cual con gran agilidad y destreza han obtenido un producto que para muchos es delicioso, nutritivo y de calidad. Pero esto se logra a través del esfuerzo de una maquinaria humana que se concentra en el patio de la residencia de la familia. Este lugar se ha convertido en la planta procesadora de Banacrema.
Es aquí donde se refleja el valor de la familia y es algo que nunca se pierde a pesar de las adversidades de la vida.
"Llevo cuatro años luchando con este proyecto, que aunque no he podido ver mayores avances, sé que algún día los voy a lograr. Sólo necesitamos un poquito de ayuda", destacó Marta Lina Ábrego, fundadora de la actividad.
"Cuando inicié, lo hice con personas de la comunidad, pero como no recibían ingresos monetarios inmediato se echaron para atrás y me dieron la espalda, pero no he dejado de pensar que puedo lograr un mejor futuro con este proyecto", dijo.
Ábrego señaló que al ver que sus antiguos socios no tuvieron fe, pensó en su familia que sí creyó en el proyecto y lo iniciaron nuevamente.
La actividad consiste en fabricar cremas a base de banano, que se venden en el mercado local. Se procura mantener los fondos intactos a fin de comprar el equipo necesario para desarrollar esta labor de manera industrial.
"Tenemos casi dos años de haber iniciado familiarmente y los resultados son mejores: hay más unidad, existe un ambiente de compañerismo, la solidaridad del grupo, el apoyo es mutuo y todos compartimos la misma idea de lograr la meta, que es la de una empresa sólida".
"El nombre se escogió porque es hecho de banano y es una crema en consenso. Además es netamente bocatoreño", explicó Ábrego.
Lo principal es el banano. Se trata de aprovechar la fruta que la empresa bananera de la provincia desecha y que aunque no sirve para exportar, para la elaboración de la crema es muy útil.
Cada carretilla de banano cuesta cinco dólares.
La fruta es seleccionada de manera cuidadosa por el equipo de trabajo. De cada carretilla se sacan 10 sacos y el resto se distribuye entre las familias que forman parte del proyecto.
Todo el banano es bien lavado, se pela, se corta en rebanadas delgadas y se coloca al sol. Cuando está seco, se muele y se obtiene la crema, la cual es empacada y luego vendida al comercio local.
Esta crema puede llevar canela o nuez moscada si el cliente así lo prefiere. Una vez elaborada, se cocina con buena leche y su sabor es exquisito. Además muy nutritivo.
Luisana Guerra, quien es parte del equipo, señaló que el producto es saludable. "Nosotros realizamos todos los esfuerzos necesarios para que se nos otorgara el permiso de salud", recalcó.
"Antes de iniciar, cada uno tiene que tener su guante y su pañuelo; el agua necesaria para poder lavarnos las manos. Aquí nadie puede trabajar sin los parámetros establecidos por Salud. Además, cada quien tiene una función específica y por eso el que se encarga de pelar los bananos no toca la crema y el que muele no tiene que ver con manipular las rebanadas de banano para ponerla al sol", manifestó.
Para Abelino Ábrego, esto es un reto que saben que lograrán.
"Somos 25 personas las que conformamos el equipo de trabajo, que es suficiente para lograr conformar la cooperativa, que es uno de los puntos que nos hemos propuesto", indicó.
"Cuando iniciamos hace cuatro años, el IPACOOP nos hizo la visita, pero no pudimos consolidar nada por la inestabilidad de algunos de los miembros que en ese momento formaban parte del equipo, pero ahora sí somos un grupo sólido que está dispuesto a luchar por alcanzar la meta propuesta", acotó.
"Esperamos que el Gobierno o alguna persona interesada nos dé el apoyo, de lo contrario, nosotros lo vamos a lograr con nuestros propios recursos. Cuando empezamos no contábamos con algo y ya hemos logrado algunas cosas. Aunque nos cueste un poco y tardemos más tiempo, sé que lo vamos a lograr", explicó Felicia Jiménez, miembro del grupo.
Precisó que tienen el terreno y los fondos para construir un horno para el secado del banano, dos máquinas de moler y las bandejas para picar.
Aseveró que tienen el espíritu vivo para continuar y lograr esta meta.
  • En estos momentos, requieren los materiales para construir el edificio donde instalarán la fábrica. Gracias a Dios, ya tienen el terreno.

  • Les falta la conexión del agua desde la comunidad de Finca 51, y un vehículo para transportar el banano y repartir la crema.

  • Por no tener el equipo necesario, no pueden trabajar diariamente. Sólo lo hacen una vez por semana.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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