El empresario Ottoniel Jaspe, reconocido chef de cocina, denunció que la Caja de Seguro Social (CSS) le adeuda B/.53,638.00 en concepto de alimentación proporcionada a los pacientes y funcionarios del Complejo Hospitalario Manuel Amador Guerrero por el periodo de dos meses a partir del 15 de noviembre de 1998.
Jaspe presentó pruebas donde detalla la solicitud de los encargados de la Dirección Administrativa del Hospital Manuel Amador Guerrero de Colón, para que brinde los desayunos, almuerzos y cenas a los pacientes allí recluidos, que al momento se niegan a cancelarle.
El afectado dijo que las funcionarias de la CSS, Maribel Coco y Guadalupe Berrío le pidieron que brindara los servicios al hospital, luego del escándalo por la mala calidad de la comida que se ofrecía a los pacientes antes que él asumiera la responsabilidad para la cual fue buscado.
Jaspe señaló que solamente se le solicitó proporcionar alimentación del 15 al 30 de noviembre de 1998, lo que representó un total de B/.14, 086.00 que correspondían a desayunos, almuerzos y cenas, pero que días antes de la clausura volvieron a solicitarle la extensión del servicio por 15 días más, contados desde el 1 al 15 de diciembre del mismo año por B/.9, 782.20. Luego se le pide otra prolongación hasta el 17 de enero de 1999 con costo total de B/.12,801.80, cuentas que no han sido canceladas.
De acuerdo con Jaspe, nadie se ha hecho responsable del pago. Reveló que en una ocasión se presentó a conversar con la directora general de la Caja del Seguro Social, Marianela Morales, pero ésta se negó a atenderlo.
En lugar de recibirlo, Morales envió una carta a Jaspe, en la que duda dela honestidad de éste, documento al que el chef calificó de perverso.
En uno de sus párrafos, la carta señala: "la relación en virtud de la cual se proporcionó comida en la actualidad es objeto de investigación para determinar si se dio en forma regular", anuncio que fue considerado por Jaspe como un insulto a su integridad.
El chef manifiesta que cuenta con todos los documentos que muestran que los alimentos eran recibidos y aprobados por los dietéticos del hospital Manuel Amador Guerrero de Colón y que a pesar de la intervención del obispo Carlos María Ariz y del legislador Abelardo Antonío para que le escuchen y paguen por sus servicios, la CSS se niega.
Igualmente dijo que envió una carta al presidente de la República y que tiene entendido que éste remitió el asunto al entonces Ministerio de Hacienda y Tesoro, pero la viceministra Norberta Tejada no quiso aprobar los pagos.
Jaspe dijo que se encuentra en crisis porque al ayudar a la CSS ha puesto en riesgo el crédito del cual gozaba en el mercado local y con las entidades bancarias, una de las cuales le ha notificado que de no pagar en 30 días, le embargarán su casa y restaurante por lo que quedará en la calle.
"Fui bueno para sacarlos de su problema (refiriéndose a la CSS), pero no soy bueno para que me paguen por mi trabajo", se lamentó.
Dentro de la denuncia presentada ante los medios por Ottoniel Jaspe se resalta que todas las cuentas presentadas con sus facturas fueron recibidas por la administración de la CSS en Colón, así como las órdenes de suministros de alimentos para pacientes y funcionarios con su debido registro de recibo conforme a lo solicitado.
También existen otras denuncias por un caso en el que están en juego un millón de balboas en equipos médicos extraviados y suministros de alimentos.
EPASA abordó al director administrativo del hospital Manuel Amador Guerrero, pero éste se limitó a decir que los auditores declararon improcedente el pago al Sr. Jaspe y que para más detalles remitió a este corresponsal a la Oficina de Relaciones Públicas de la CSS en Panamá.