Cuando se habla de los indígenas, generalmente es para denunciar y lamentar situaciones de extrema pobreza, desnutrición y caras sucias. Personas viviendo en casas de madera y pencas amarradas con bejucos tomados de las montañas de Bocas del Toro, Chiriquí y Veraguas.
Para algunas personas los indígenas sólo suman un número más a los tantos problemas que aquejan al país y que los gobernantes deben solucionar, pues ese es el compromiso que adquieren al ser electos.
Durante mucho tiempo esta realidad se ha mantenido, reafirmándose cada día cuando los indígenas se alejan de su tierra para aceptar un trabajo en el que son explotados.
Como sucede en todo el mundo y so pretexto del desarrollo social, económico y político de los países, poco a poco se ha roto la "tranquilidad del monte" y se han trasladado maquinarias, escuelas, acueductos y otros beneficios, para cumplir compromisos electorales de brindar mejores condiciones de vida a nuestros primeros habitantes de piel canela, tamaño mediano y pómulos salientes.
Actualmente rugen cientos de motosierras en las montañas pues los indígenas han sido capacitados para destruir su tesoro natural. Otros han logrado estudiar, pero luego de aprender, son pocos los que regresan a ayudar a sus hermanos.
DESARROLLO SOSTENIBLE
Pero no todo es desesperanza, pues a alguien se le ocurrió que los pobladores de las montañas podrían aprender a producir su propio alimento, siendo así que desde 1995 se inicio una agresiva implantación de huertos familiares y escolares.
Por medio de la nueva estrategia se decidió aprovechar al máximo los recursos que involucran a las diferentes instituciones gubernamentales.
Actualmente, 28 granjas avícolas y huertos escolares comunitarios sostenibles están activos en la provincia de Bocas del Toro; otros seis fueron entregados este fin de semana, sumando un total de 34.
Los trabajos están dirigidos por el despacho de la primera dama, Ruby Moscoso de Young con el apoyo del MIDA, MINSA, el Ministerio de Educación y el IFARHU.
La esposa del gobernador de la provincia y enlace del despacho de la Primera Dama, Laly Núques, reveló que otras entidades que participan en el proyecto son el MIVI que ya ha logrado ubicar más de 100 casas del plan PARVIS, y la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) que instruye a los adultos y estudiantes en cómo cuidar su medio ambiente.
Agregó la señora de Núques, que en las 34 comunidades con proyectos activos se benefician aproximadamente 3,600 personas, entre ellos, 2,725 estudiantes de nivel primario y 878 padres de familia, sin contar a los otros miembros de la familia con los cuales se haría un total aproximado de 8,000 pobladores.
PROGRESO EN ¡REAS DE DIFICIL ACCESO
Las jornadas de trabajo son arduas, toda vez que los lugares de mayor necesidad se encuentran distantes de Changuinola, y para llegar a ellos hay que atravesar caminos por los cuales se avanza solamente en autos de doble tracción, que en la mayoría de los casos se logra en un tramo; el resto es a caballo o a pie.
Otro medio de transporte común y extremadamente peligroso, son los botes con motores fuera de borda. Los ríos de la región presentan corrientes peligrosas por su fuerza y la cantidad de rocas que existen en el cauce.
Otras comunidades están situadas en montañas que superan los 1,500 metros de altura donde hay que llegar con sacos de alimentos al hombro, bombas de agua, palas y otros implementos propios para los trabajos de granjas avícolas.
Agregó Núques que en lugares como Molejones, Bajo Cedro, Valle de Agua Arriba, Río Oeste Abajo, Milla Tres y Las Delicias Abajo, entre otros, ya los pobladores han aprendido a construir gallineros, instalar letrinas, a tratar el suelo y a producir abonos.
Se les ha enseñado además algunas técnicas de siembra y cuidado para el cultivo de tomate, lechuga, yuca, arroz, pimentón, zanahoria, granos varios y demás fuentes alimenticias que hasta hace poco tiempo no eran consumidos o desconocidos por los lugareños.
En los trabajos participan los hombres, construyendo ranchos para los pollos, batiendo mezclas para la construcción de bases utilizadas para las letrinas, también se encargan de batir los materiales utilizados para abonos. Por su parte las mujeres y niños se encargan de sembrar y cuidar las plantas.
Existen materiales o desechos que para quienes no conocen, representa simple basura; sin embargo, los lugareños han aprendido que la cáscara del arroz luego de ser quemada se convierte en una rica fuente de potasio y fósforo para sus plantas; que la hoja seca de la planta del cacao así como la concha o parte de la pulpa de la fruta, también es un excelente abono orgánico y entre otras cosas también han aprendido que el estiércol de los pollos que están criando, si lo combinan con aserrín de madera es una fuente de nitrógeno, potasio, fósforo y micronutrientes.
Indicó que los proyectos comprenden la entrega de 150 pollos de engorde, 50 gallinas ponedoras, semillas y herramientas, aunque no mencionó costos.
El objetivo principal es combatir el nivel de desnutrición (hasta un 50%) que se registra en algunas áreas. Al momento que la población aprende a producir sus propios alimentos esto redundará en mejoras a la salud, situación económica y en resumen, en una vida mejor.