La administradora del matadero de La Chorrera, Flor Rodríguez, reveló que se han cumplido con todas las exigencias del Ministerio de Salud (MINSA), en cuanto a fumigación, carnet de salud y acondicionamiento de cuarto frío en las instalaciones.
Precisó que con estas mejoras al matadero, se espera poder superar los 82.7% de sanidad, dados durante la última inspección y mantener funcionando las instalaciones.
Rodríguez indicó que desde el pasado mes de marzo, la anterior administración había suspendido la fumigación, la cual debía realizarse cada tres meses, además de haberse mejorado las condiciones de los vestidores, lo cual era parte de las exigencias de la entidad de Salud.
Agregó que se han corregido irregularidades como el sistema que se utilizaba para pesar las reses, el cual los matarifes alegaban restaba peso al ganado.
En ese sentido, aseguró que se ha optado por mantener un sistema de rotación del personal que realiza este trabajo, toda vez que por cinco años una sola persona realizaba este proceso.
Agregó que la falta de seguridad dentro del abattoir era otra de las protestas de los matarifes, por lo cual se está solicitando, al menos durante los días de matanza, la seguridad en las instalaciones al igual que la entrada y salida de vehículos.
Rodríguez añadió que existe otro problema debido a la gran cantidad de ganado que llega sin su respectiva guía de embarque, lo cual debe ser verificado por los corregidores.
Además explicó que se ha nombrado personal para que labore durante los fines de semana y realicen la tarea de embarque.
Por su parte, el tesorero municipal, José Aparicio, expresó que hasta octubre de este año existe un gasto de B/.146,157.14. En tanto que lo recolectado por el matadero hasta el mes de septiembre es de B/.155,477.95, lo que indica que el abattoir aún sufraga sus propios gastos, lo que no deja de significar que la crisis en que se encuentra este recurso municipal, es grave.
Aparicio sostuvo que la situación podría complicarse con la apertura de un matadero privado en el distrito de Arraiján, lo que significaría mayor competencia frente a las ofertas que realizan a los matarifes otras instalaciones en la ciudad capital.