LA población penitenciaria en todas las cárceles del país supera la capacidad de los recintos. En los penales, hay espacio para 7, 241 internos, pero albergan a 11, 448 privados de libertad.
Por ejemplo, en la provincia de Coclé, la población casi duplica la capacidad física. Igual sucede en Herrera, Bocas del Toro y Chiriquí.
El calor, las enfermedades, y la falta de presupuesto para desarrollar programas de resocialización caracterizan a estos centros.
Aunque en algunos penales se han hecho mejoras para mitigar las penurias a los detenidos, el hacinamiento no se ha resuelto.
En la cárcel de Las Tablas, los internos tienen que sobrevivir porque así es la ley de la vida, y Dios aún no los ha llamado. Allí los movimientos son difíciles de realizar porque tienen que aprender a convivir amontonados.
Carlos, José, Raúl, Víctor, Sócratres y sus compañeros han aprendido que es mejor compartir y llevarse bien durante el tiempo de condena que el juez les estimó el día de su juicio.
Al anochecer, los 146 detenidos buscan su acostumbrado rinconcito donde pasar la noche. Unos se acomodan en hamacas, otros en colchonetas o cartones en el suelo, y otros diez -por habérselo ganado- en camas. Pero el día para estos hombres es otra odisea vivirlo, porque el galerón donde están encerrados es sumamente caliente.
En la cárcel de La Villa de Los Santos, en un espacio donde solo debe haber 10 detenidos, hay 21; mientras que en la Cárcel de Mujeres ubicada en Guararé, hay seis internas. En la provincia, hay un total de 190 internos.
En la provincia de Herrera, los internos viven la misma realidad. Son 197 detenidos en un espacio para 88 personas. También duermen en el suelo, porque -según indican- los custodios, que son miembros de la Policía, acá no pueden tener camas debido a que los detenidos las toman para fabricar armas punzocortantes, pero en la cárcel de Chitré viven en celdas.
Sin embargo, en cuanto a comportamiento de los detenidos, se pudo conocer que en Las Tablas se trata que los internos sean de la misma provincia, porque ellos no acostumbran a armar problemas dentro de la penitenciaría.
Un grave hacinamiento existe en la cárcel pública de la ciudad de David, la cual en estos momentos mantiene 874 detenidos, cuando fue creada, en 1945, para 350 reclusos.
Hay celdas que tienen hasta 30 detenidos dentro de una estructura creada para 10 personas.
El problema del hacinamiento ha provocado que sufran diversas enfermedades, pues el calor es insoportable, ya que están dentro de un perímetro demasiado pequeño.
Los detenidos han denunciado a los medios de comunicación las difíciles situaciones que atraviesan, al punto que muchos han solicitado, en reiteradas ocasiones, el traslado hacia otro lugar que presente mejores condiciones.
Hace más de un año, las autoridades del Ministerio de Gobierno y Justicia indicaron que se prevé construir una nueva cárcel en la provincia de Chiriquí, para atender la población de esta región y así erradicar el problema actual.
El plan establecía la búsqueda de un lugar en las afueras de la ciudad de David que permitiera construir unas instalaciones que hicieran posible la resocialización del reo para incorporarse a la sociedad una vez obtenga su libertad.
Se implementarían talleres de actividades como ebanistería, electricidad y otras, que les puedan ser útiles, pero no ha sido posible, pues no se ha logrado el financiamiento del proyecto.
En la provincia, hay 12 centros penitenciarios los que alojan a 925 reclusos.
La cárcel de La Chorrera alberga a los infractores de la ley de los cinco distritos que componen la región de Panamá Oeste.
La penitenciaria, que fue concebida para 200 internos, mantiene en sus instalaciones 574 detenidos, distribuidos en tres galerías.
A esta cantidad de internos, habría que sumarle otros tantos que han sido trasladados a las cárceles de Colón y La Joya, según informó una fuente policial.
Esta situación ha causado la queja de familiares de los detenidos, porque son menos las visitas y no tienen el dinero para poder viajar hacia estos lugares.
Dentro de los planes del sistema carcelario, está construir una nueva estructura, porque el incremento de la delincuencia en el área lo requiere.
Recientemente, se hicieron algunas mejoras en el sistema sanitario: se dotó a todas las celdas de agua, muchas de las cuales han sido arregladas para que el interno pueda vivir mejor.
El sistema penitenciario tiene capacidad para 7,241 privados de libertad, pero alberga a 11,448. De esta cifra, 10,714 son del sexo masculino y 734 féminas.
4,258 internos ya han sido condenados, mientras que 7,190 se encuentran en proceso.
Los centros penitenciarios con mayor población son: La Joyita, 3,275 internos; La Joya, 2,253; Centro Nueva Esperanza de Colón, 1,428.
En Bocas del Toro, hay 5 cárceles; 5 en Coclé; 12 en Chiriquí; 1 en Darién; 2 en Herrera; 4 en Los Santos; 9 en Panamá; 1 Kuna Yala; 1 en Veraguas; 1 en Colón.
El sistema penitenciario tiene capacidad para 7, 241 privados de libertad, pero alberga a 11, 448. De esta cifra, 10,714 son del sexo masculino y 734 féminas.
4,258 internos ya han sido condenados, mientras que 7, 190 se encuentran en proceso.
Los centros penitenciarios con mayor población son: La Joyita, 3,275 internos; La Joya, 2,253; Centro Nueva Esperanza de Colón, 1,428.
En Bocas del Toro, hay 5 cárceles; 5 en Coclé; 12 en Chiriquí; 1 en Darién; 2 en Herrera; 4 en Los Santos; 9 en Panamá; 1 Kuna Yala; 1 en Veraguas; 1 en Colón.
Cumplen penas de forma inhumana y degradante
En el sistema carcelario, hay 75 reos con VIH-SIDA. De esos, 74 tienen depósito domiciliario.