La alcaldesa de La Chorrera, Yolanda Villa de Arosemena, advirtió que la suspensión del Decreto No.45 que ordena el desalojo de vendedores ambulantes que se encuentran ubicados en la avenida central, no abarca a los propietarios de almacenes.
Villa de Arosemena, decidió el miércoles pasado en una reunión con vendedores ambulantes y buhoneros, suspender la ejecución del decreto, por la difícil situación económica y la falta de empleo que existe en el país, no obstante advirtió que a los dueños de almacenes que no acaten la medida, se les decomisará la mercancía.
"Los negocios tienen un lugar específico donde tener sus mercancías, por lo que ellos sí deberán introducir sus artículos y ocupar el espacio que les corresponde, porque las aceras no son para vender y a ellos se les va a aplicar el decreto, mientras la mercancía que se decomise será donada a quien la necesite", acotó.
La primera autoridad del distrito, pidió la cooperación de los comerciantes para no tener que ser dura al aplicar la ley, porque ello significa que se les va a decomisar toda la mercancía que tienen afuera de sus almacenes y no se les va a devolver, "porque eso lo dice la ley y no lo inventé yo".
En estos momentos la profesora Arosemena está buscando, junto con el director de operaciones de la Autoridad del Tránsito, Arturo González, la posibilidad de habilitar una peatonal, cuya calle podría ser la que pasa frente a la Farmacia Comunitaria, donde se construirían unos kioscos estilo colonial.
No obstante, los buhoneros y vendedores de legumbres apostados a orillas de la avenida de Las Américas en la ciudad de La Chorrera, consideraron un triunfo el que la autoridad alcaldicia haya desistido de hacer cumplir el decreto de desalojo del lugar.
El contenido de este documento los mantuvo en tensión durante varios días, toda vez que dejarían de contar con un medio para sostener económicamente a sus familias y hacerle frente a las deudas que tienen.
La preocupación de los buhoneros y vendedores de legumbres era mayor, cuando el decreto hablaba de sacarlos a la fuerza, si era necesario. Ahora respiran tranquilos porque tienen alternativas para continuar ganándose la vida de forma honrada.