La preocupación de los grupos ambientalistas, sociedad civil y estudiantes aumenta, al acercarse la hora cero para la construcción de la carretera que pretende unir Boquete con Cerro Punta.
Ante este proyecto no se descartan medidas de presión por aquellos que lo rechazan, y quienes han afirmado que están dispuestos a sacrificar hasta su vida en beneficio de la humanidad, para impedir que las maquinarias de la empresa constructora entren al lugar.
La presidenta de la Fundación Vida, Salud y Paz, Gladis Beatriz Rodríguez, espera que la Corte suprema de Justicia falle como lo dicta la ley, ya que es el último recurso que les queda en forma legal para seguir defendiendo el Santuario de los Quetzales.
Rodríguez hace un llamado a los magistrados de la Corte para que se pronuncien de acuerdo a la justicia y no a ningún tipo de presión, porque es importante que le brinden al pueblo panameño la vida y no se atente contra el destino de la humanidad.
Aseguró que los grupos defensores del Santuario de los Quetzales están conscientes que los magistrados de la Corte van a fallar por encima del lineamiento político que pudieran tener, ya que es necesario tener en cuenta el interés de las poblaciones y no de cinco personas.
Según Rodríguez este delito es mayor que un crimen, atenta contra el destino de las generaciones futuras, la vida de 17 mil personas y el futuro de la humanidad.
El lugar por donde se pretende construir la carretera para unir Boquete con Cerro Punta fue decretado por la UNESCO como una reserva de la biosfera y representa el pulmón de América, ya que forma parte del Corredor Mesoaméricano.
Ezequiel Miranda, miembro de las organizaciones ambientalistas, indicó que están convencidos que se encuentren frente a la actitud de un gobierno que no pretende escuchar a la sociedad civil y mucho menos a los miles de personas que han recorrido el sendero.
“El día que ingrese la primera máquina al sendero vamos a formar una cadena humana para impedir el paso, al igual que nos vamos a encadenar si es necesario y sólo permitiremos la construcción de esta carretera por encima de nuestros cadáveres”, advirtió.
Agregó que ya están en la recta final de la lucha, han sido 365 días de estar en pie de guerra, porque las amenazas con subir las maquinarias por parte de la empresa constructora se dieron desde enero y aún no se ha hecho.
También responsabilizan al Gobierno de cualquier incidente de violencia que ocurra en esta lucha por la defensa del Santuario de los Quetzales, ya que están a punto de agotar todas las formas de diálogo y las autoridades siguen promoviendo su proyecto y lo único que les queda es luchar.
Daysa González, vocera de los estudiantes de Recursos Naturales de la Universidad Autónoma de Chiriquí, indicó que en seis ocasiones que ha caminado el sendero y cada vez descubre cosas nuevas en el recorrido.
Admitió que la flora y la fauna es sumamente diversa y lo más importante es observar el Quetzal, las huellas de los felinos, rastros de roedores y aves, entre otros.