Sandra Correa, funcionaria de la Cruz Roja, informó que se está brindando asistencia a los desplazados de Nazaret, con alimentos, ropa y utensilios de cocina, y advirtió que muchos de los que habían abandonado el pueblo están regresando a sus hogares.
Aseguró que no se lleva un registro de los desplazados panameños, pero que en Darién se han establecido varios pueblos indígenas periféricos como en El Real, Yaviza, Metetí, Tuira y Jaqué, producto de las movilizaciones internas.
Agregó que actualmente llegan a Yaviza y Boca Tigre unos 400 desplazados, sin embargo, ahora están regresando a las comunidades de donde proceden.
Mientras tanto, Bernardino Chamí, dirigente del poblado de Punta Paitilla, creado en El Real debido a los desplazamientos provocados por la violencia, denunció que es difícil calcular la cantidad de personas que se han visto obligadas a abandonar sus comunidades, debido a las invasiones de colombianos.
"Ya hemos perdido la cuenta de las personas que se han marchado de sus pueblos, abandonando sus fincas y áreas acondicionadas, para establecerse de una manera más organizada y con mejores servicios, pero ahora no tenemos seguridad en las comunidades que fueron fundadas hace más de 30 años", indicó.
Recordó que en años anteriores los poblados de Canaán, El Común, Boca Tigre, Calle Larga, Corozal, Yape, Pirre 1 y 2, Cocalito, fueron blanco de los traumas provocados por grupos armados, forzando a los residentes a salir de sus hogares.
Consideró que el ataque perpetrado a la población de Nazaret, se realizó con el objetivo de crear el pánico entre los moradores para que abandonen el sitio, y así apoderarse de las pocas pertenencias de humildes personas, que con mucho esfuerzo han sabido seguir adelante ante las adversidades de la vida.
Subrayó que al ser desplazados los indígenas de estas regiones que han mantenido conservadas, otras culturas han deforestado la zona boscosa de la frontera, Parque Nacional, comarcas y el Corredor Biológico.