Hace más de 40 años, Hortensia Pérez, oriunda de Saloqué en el Chocó de Colombia y residente en el Tuira, llegó a estas tierras en busca de paz.
"Llegué con mis familiares y muchos amigos desde la década del "70 cuando recrudecieron los asaltos en los pueblos, las violaciones, secuestros y forzadas incorporaciones a grupos armados de jóvenes y niños", indicó.
Recuerda que muchos entraron por Paya, Punusa y otros pueblos fronterizos, huyendo de esta violencia, "nos asentamos en cualquier lugar de la región, porque todas esas tierras eran libres y no había ningún ordenamiento, convirtiéndonos en refugiados pero sin una documentación oficial, ya hoy mis nietos son panameños y estamos tranquilos en Panamá".
A su juicio, esa violencia también alcanzó a los panameños, porque cientos de ellos se vieron obligados a desplazarse a diferentes comunidades en Darién y otros emigraron a las ciudades de Panamá, Colón y hasta San Blas.
No fue hasta finales del "90 cuando se empezó a brindar apoyo a los colombianos que venían huyendo de la violencia.
En ese sentido, Mario Vélez, quien llegó a Darién en 1984, expresó que la gran mayoría de las familias desplazadas en Panamá y los que tienen residencia permanente han venido huyendo de la violencia ocasionada por la guerrilla, pero también por el abandono generacional de los diferentes gobiernos y que aún estando en otro país, "no se brinda ningún tipo de apoyo a los coterráneos".
Desde la década del 70 y 80 cuando empezaron las incursiones de colombianos a Panamá, específicamente en Darién y San Blas, huyendo de la guerra, se crearon los pueblos de Payita, Madugandí, Biroquerá Arriba, Chodo y Los Espavé, además de las comunidades de Paya, Púcuru, Jaqué, Boca Cupe, San Blas y la Miel, aumentando su población de la noche a la mañana.
Entre 1997-98 entraron a Panamá, a través de nuestras fronteras, más de mil personas como desplazados y aún después de abandonar sus hogares sigue ausente la ayuda de su país, señaló con tristeza Vélez.
Según datos proporcionados por la Organización Nacional para Ayuda de los Refugiados (ONPAR), en el 2001 había 884 desplazados en Darién.
Las cifras demuestran que los menores son los mayores afectados de esta tragedia. De esos desplazamientos 379 estaban entre 0-14 años, un 42.8%; 165, un 18.6%, eran niñas y 216, un 24.43%, niños.
En ese mismo grupo 143 de 0-5 años, representando un 16.17% de la población. De 15 a 18 años, llegaron 88 jóvenes para un 9.9% y mayores de 18 años, 417 personas, un 47.1%. De esas cifras 62 personas, un 7%, pertenecían a la tercera edad.
La región donde llegaron más desplazados de la tercera edad fue Jaqué, con 24 personas y donde se desplazaron menos, fue Punusa, con ocho personas.
En el mundo hay más de 40 millones de refugiados y desplazados, según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.
Las movilizaciones surgen por temor, persecución política, religiosa, social, violencia provocada por la guerra, guerrilla y amenazas.
En nuestro país, un número plural de desplazados no reciben aún el calificativo de refugiados porque aún la Comisión Nacional de Protección a los Refugiados no ha determinado ese status.
Al respecto, el director nacional de ONPAR, José Del Carmen Serracín, "en Panamá tenemos desplazados porque aún los tres ministerios responsables de analizar la situación de estos grupos de personas no les han dado el status de refugiados y mientras eso no ocurra se dará apoyo según lo establecido en el Decreto Ejecutivo No. 23 del 10 de febrero de 1998".
Este decreto establece la protección temporal: seguridad, alimentación, salud, educación, vivienda y un área específica para que realicen actividades agrícolas.
Los ministerios responsables de evaluar a estos grupos de población dispersos en la provincia de Darién y San Blas son la vicecancillería, el viceministerio de Gobierno y Justicia, viceministerio de Trabajo, el director de la Policía Nacional, director de Política Exterior y la Cruz Roja Panameña.
En Colombia sólo en la última década, la guerra interna entre los diferentes grupos armados y el ejército se han generado más de 40 mil muertos, según cifras de la Comisión de Derechos Humanos.
Esa misma oficina tiene registrado más de 200 mil desplazados en los países vecinos de Colombia que involucran a Panamá, Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela.
Y dentro de sus propias fronteras existen más de 2 millones de personas viviendo en los suburbios de las capitales en condiciones de extrema pobreza.
Desplazados en Darién: lejos del suelo natal
Panamá sólo puede brindar a estos grupos la protección temporal, seguridad, alimentación, salud, educación vivienda y un área para las actividades agrícolas.