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Después del terremoto, viven sin techo seguro


Chiriquí. A un mes de la tragedia, aún se viven las secuelas del tempestivo terremoto que la noche del pasado 25 de diciembre sacudió el distrito de Barú, y ocasionó la muerte de una menor, un centenar de casas en el suelo y otras adicionalmente afectadas con rajaduras.
Hasta el momento se ha iniciado la construcción de unas 15 viviendas, mientras que las otras están a la espera de que el gobierno, por fin, las licite y adjudique a las empresas para proceder a levantarlas.
Mientras, alrededor de nueve familias se mantienen en las instalaciones de la Cruz Roja, donde carecen de alimentos, a expensas de lo que les brinden las autoridades y agrupaciones cívicas.
El resto de los damnificados que se ubicaron en unas chozas improvisadas al lado de sus casas, esperan que por fin se inicie el levantamiento de sus casas, que el pasado 25 de diciembre se convirtieron en escombros con la fuerte sacudida.
Franklin Valdés, alcalde del área, explicó que sólo se ha iniciado la reconstrucción de 15 viviendas; 14 en la barriada El Retorno, donde se registraron los mayores daños y otra en Los Olivos, donde vive la familia Zurdo, que esa noche perdió a su pequeña hija de 14 días de nacida.
Según Valdés, unas 80 personas están realizando los trabajos y ya han empezado a tirar los pisos para continuar con el bloqueo y darles la oportunidad de que al menos las familias más afectadas cuenten con un lugar para residir.
En cuanto a las demás casas, explicó que las van a licitar y se van a adjudicar a algunas empresas privadas, las que serán encargadas de reconstruir el resto.
Con respecto a las personas que se mantienen dentro de la Cruz Roja, el alcalde dijo que haberlas traslados a este lugar se ha convertido en un problema, pues no tienen alimentación y esa es una situación para la cual no tienen respuestas.
Precisó que el acuerdo con el gobierno era que con materiales rudimentarios como el zinc y otros tuvieran la oportunidad de construir una choza al lado del terreno, para que se mantuvieran mientras se les reconstruía sus casas.
No obstante, se espera que para febrero se inicie por fin la construcción de más del 90% de las casas, ya que en estos momentos son muchas las dificultades que padecen estas familias por falta de un lugar apropiado para vivir de manera segura.
Psicológicamente, luego de esta experiencia, los baruenses han quedado seriamente afectados, ya que aún recuerdan con dolor y pesar la oscura noche del pasado 25 de diciembre cuando el presuroso movimiento estremeció las entrañas de la tierra.
Durante esos días fueron más de 475 personas que se atendieron en el Hospital Regional Dionisio Arrocha del Barú, con problemas de hipertensión, fracturas y otras afectaciones menores, indicó Lázaro Achurra, director médico del área. Las evaluaciones realizadas luego del sismo, determinaron que fueron 1, 700 casas afectadas.


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143110
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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