Los bares y cantinas del área del antiguo mercado público de la ciudad de David son escenario constante de operativos policiales y municipales, debido a permisos inadecuados o inexistentes para operar, exceso de ruido y actos que atentan contra la moral.
En lo que va del presente año, unos 9 locales de expendio de licor se mantienen cerrados, al detectarse que habían iniciado el negocio como parrilladas.
“Algunos ni siquiera cuentan con la autorización alcaldicia para su funcionamiento (como bar o cantina)”, dijo el director regional del Ministerio de Comercio e Industrias en la provincia, Rodrigo Rodríguez, a Panamá América .
Los propietarios de estos establecimientos hacen caso omiso a los llamados de atención de comerciantes cercanos y autoridades sobre los altos decibeles de ruido.
Según el Decreto 306 del 4 de septiembre del 2002, que reglamenta los niveles de ruido en estos locales, después de las 10:00 p.m. deben mantener los decibeles por debajo de 50.
“Durante las inspecciones se han encontrado hasta 90 decibeles, lo que afecta la audición de los ciudadanos”, declaró el jefe regional de Saneamiento Ambiental del Ministerio de Salud, Carlos Martinis. Agregó que este año al menos dos locales de expendio de licor han sido cerrados por exceso de ruido, al ser reincidentes.
Otro inconveniente que se da en los predios de estos centros de diversión son las riñas y espectáculos deprimentes de personas en estado de embriaguez, en su mayoría indígenas de la etnia ngäbe-buglé.
“Diariamente se agarran a golpes en el área del antiguo mercado y las mujeres mantienen relaciones indecorosas con sus parejas bajo los efectos del alcohol”, manifestó Emiliano Gómez, buhonero en el área.
Gómez explicó que por estar bajo los efectos de la bebida, los ngäbes son víctimas de los delincuentes, ante lo que la Policía Nacional optó por colocar una celda móvil en el lugar e intensificar los operativos.
“Los operativos los hemos intensificado, así como las rondas”, manifestó el jefe de la zona policial de Chiriquí, Julio Lasso.