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Detrás de un desalojo

Miembros de la Policía acudieron a las fincas invadidas por familias enteras, y procedieron a desalojarlas.


Los niños regresaban de la escuela. Llovía y era medio día en el poblado de El Silencio, donde horas antes antimotines habían desalojado a sus madres de las viviendas.
El llanto se apoderó de las mujeres, que veían llegar a sus hijos y no podían ofrecerles nada, pues todas sus pertenencias estaban en la calle.
Unas cien familias habían encontrado refugio, por tres años, en estas tierras que se encontraban en abandono.
Las familias ocupaban un globo de terreno, propiedad de la señora Romelia Koo.
Este lunes, fueron desalojados en horas de la mañana por orden del corregidor Mainor Reed, con el apoyo de unidades de antidisturbios.
Muy tempranito carros llenos de unidades de policía se apersonaron al Centro de Salud de esta comunidad, para bloquear el paso a los vehículos con cintas amarillas e impedir el acceso a las personas.
Mujeres embarazadas, ancianos, y niños lactantes e incluso niños discapacitados fueron lanzadas de los terrenos invadidos en la Comunidad del Silencio, por las autoridades, que según los afectados no se les garantizaron sus derechos como ciudadanos.
Felipa Santo, una de las afectadas por el desalojo, indicó que nunca se les informó de este lanzamiento. Alegó que se han violado sus garantías fundamentales, pues la constitución establece que se les debe notificar la acción a tomar.
Santo señaló que no tiene a dónde ir con su familia, pues es una mujer humilde que, en busca de un mejor futuro para sus hijos.
Dijo -con gran tristeza- que no sabía como le iba a explicar a dos de sus niños que cuando regresaban de la escuela, ya no tenían casa.
Romelia Koo, dueña de la finca 5445 y 5446, indicó que lleva tres años esperando una respuesta de parte de las autoridades y, si estas hubieran cumplido con su deber cuando interpuso la demanda, no hubiera pasado esto.


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230358
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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