Las puertas del Centro Vocacional Basilio Lakas que alberga a unos 45 menores infractores, pueden cerrarse, ya que el presupuesto con que cuentan sólo cubre hasta el 30 de agosto del presente año.
El director de este centro, Edgar Ortiz, señaló que la situación es crítica porque después del mes de agosto ya no tienen fondos para alimentación, mantenimiento y todos los gastos para planillas.
Hizo un llamado al contralor Alvin Weeden, ya que tiene entendido que el cheque de B/. 75,000 se encuentra en su oficina esperando por su firma.
Señaló que el centro atiende dos poblaciones: la de custodia que son 29 y 16 en cumplimiento.
Sostuvo que si no tienen fondos conversarán con la juez de cumplimiento para que haga el traslado de esos menores y los 29 tendrán que conversar con el Fiscal y el Juez Penal.
El funcionario explicó que el Ministerio de la Juventud les canceló la partida a partir de julio del 2001 y ganaron un proceso que interpusieron ante la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia pero no se les ha cancelado.
El Ministerio de la Juventud debe devolverle al Centro los B/. 300,000 anuales, que representan un total de B/. 900,000l para funcionar adecuadamente.
La Zona Libre de Colón le otorga unos B/. 500 mensuales y el Municipio de Colón a veces entrega unos B/. 100, además de cancelarles la energía eléctrica.
El trabajador social, Julio Morales, manifestó que la condición económica es precaria, por eso corren peligro de no poder continuar los programas.
Señaló que les dolería mucho que los avances que se han logrado se pierdan, y que estos menores tengan que ser traslados a Panamá, donde sus familiares por su condición económica no puedan visitarlos y además no puedan rehabilitarse.
Difícil situación en centro vocacional
La instalación atiende a menores involucrados en diversos delitos.