LA VIDA de Apolinar Mendoza, de 45 años, no ha sido nada fácil, está condenado a gatear como bebé desde que nació. Sin oportunidades de recibir educación y una atención especializada, porque los recursos económicos no alcanzan ni para la comida, más si se trata de sectores como Olá, uno de los distritos más pobres de la provincia de Coclé.
No fue necesario llegar hasta Olá para conocer su historia. Recientemente fue hasta la ciudad de Penonomé, en la reinauguración de las dos salas del museo. Vive con su madre en la comunidad de El Caño de Natá en busca de mejores días.
Su presencia entre la gran multitud, incluido el presidente Martín Torrijos, no pasó desapercibida. Estaba acompañado de su anciana madre, él atrás gateando entre las personas.
Apolinar sólo pedía permiso para pasar y hablar con el mandatario, quien afortunadamente lo atendió. La entrevista fue breve, pero lo suficiente para relatarle su dura situación económica y de esperar una respuesta que le fue prometida a través de las gestiones del gobernador Darío Fernández.
La madre Oneida Meneses cuenta que hace 45 años cuando estaba embarazada tuvo altas fiebres que afectaron al bebé, quien nació con problemas en la columna vertebral y sus piernas no se desarrollaron completamente.
Esta madre con evidente cansancio por el cuidado de años para Apolinar, cuenta que le partía el alma verlo que no podía caminar y no poder ayudarlo. A duras penas lo llevó al médico a unas cuantas citas, "no teníamos para más".
"Los médicos me dijeron que la causa de su enfermedad fue una fuerte fiebre de polio que me dio y por eso quedó así. Lo llevé a Panamá en muchas ocasiones, pero mire usted, en Olá la cosa está dura y realmente no hay dinero ni para comer y esto me limitó", comentó.
Apolinar expresó que quiere aprender, por eso pide ayude, más que todo a su madre, quien le ha dedicado su vida por más de 40 años.
No puede trabajar, pero asegura que en su casa trata de cortar la hierba con un machete, porque quiere sentirse útil y ayudarse a su madre. "Ahora tengo una bicicleta y me manejo mejor", comentó.
Apolinar necesita cuidado especial, dinero para acudir al médico y que se le brinden los tratamientos adecuados. Su madre pide que sea incluido en algún programa para discapacitados.
Vive en El Caño en una pequeña casa construida con fondos del Programa de Ayuda Rápida para Viviendas de Interés Social (PARVIS). Necesita una cama y sobre todo, alimentos.
Discapacitado vive sin oportunidades
El señor Apolinar Mendoza, de 45 años, quiere poder estudiar y trabajar para ayudar a su anciana madre.