Osvaldo Grenald, presidente de la Asociación de Pescadores Artesanales Unidos de Puerto Pedregal (APAUPP), explicó que desde hace cinco años se ha notado esta situación; lo que trae como consecuencia que los ingresos de los pescadores disminuyan con el pasar del tiempo.
"La pesca de los barcos camaroneros industriales ha disminuido la cantidad de peces en las costas, debido a que por su sistema de arrastre de malla ciega se lleva los peces pequeños o juveniles, es una práctica muy mala, eso está prohibido por la ley; ellos deben pescar a varias millas fuera", enfatizó Grenald.
Indicó que la actividad va de lo micro a lo macro; el pescador artesanal invierte un monto superior a los 20 dólares cuando sale a pescar; mientras que a gran escala los que realizan su labor en barcos cuya capacidad es hasta de 20 toneladas invierten un aproximado de 2 mil dólares; sin embargo lo que se invierte muchas veces no se traduce en buenas ganancias, expresó.
"Lo artesanal involucra embarcaciones que tienen capacidad para 20 toneladas y otras embarcaciones sólo traen para capacidad de 100 y 200 libras", informó.
En el caso del combustible, el alto costo de este derivado del petróleo, ha incidido en que se invierta más por el viaje, que por la cantidad de peces que se van a recibir por marea.
Señaló que son tan pocas las ganancias que a penas les alcanza para el sustento del hogar.
Ante la baja en la rentabilidad de la labor pesquera artesanal, la APAUPP busca otras alternativas para incorporar el ecoturismo como una actividad que complemente el trabajo de los pescadores.
Grenald señaló, que solicitaron al gobierno central que les de en concesión la isla de Bajo Pipón, con el objetivo de llevar turistas al área en la época seca, para percibir otra fuentes de ingresos.