Provincias

Distritos cabeceras también tienen poblados fantasmas

En El Jobo, corregimiento de Juan Díaz, cerca de Antón, en Coclé, hay ahora pocas familias debido a un vertedero ubicado en la entrada del lugar. En Ponuga, corregimiento del distrito de Santiago, en Veraguas, su población ha estado decayendo, se dedican algunos a vender licor clandestino.


En el interior del país, se pueden encontrar comunidades cercanas a las cabeceras de provincia que están decayendo o han desaparecido, principalmente por la emigración de sus habitantes, en su mayoría, cansados de no tener servicios básicos como agua, luz ni buenos caminos de penetración.

En las provincias de Coclé, Veraguas y Chiriquí podemos encontrar algunos de estos poblados que con el paso de los años se han convertido en verdaderos pueblos fantasmas.

La comunidad de El Jobo, en Coclé, es para muchos de los pocos residentes un pueblo olvidado por los gobiernos de turno, pues no cuentan ni con escuela, no hay luz eléctrica y a duras penas les llega el agua.

 

Explican que ni carretera poseen y esto los deja apartados, incomunicados y hasta en un estado de depresión, entre los pocos que quedan y que piden a las autoridades los atiendan porque pronto se quedará sin habitantes, porque su gente emigra en busca de mejores condiciones de vida.

Aneth González, residente de El Jobo, ubicado en el corregimiento de Juan Díaz, de Antón, dijo que es una lástima que esta comunidad esté tan abandonada, al punto que no hay carretera y para colmo les instalaron un vertedero en la entrada del poblado y la vía solo la repararon hasta allí.

Según González, hay pocas familias en esta comunidad porque muchos han decidido salir y buscar trabajo y mejores días para sus familias en otros lugares.

 

Hay pocas familias y los que tenemos hijos debemos caminar horas con ellos, para que vayan a otra escuela en otra comunidad, señaló González.

Explicó que lamentablemente la escuela fue cerrada por falta de matrícula, muchos residentes se han mudado a otros lugares.

Esta comunidad con solamente unas 30 familias está a solo unos cuantos minutos del pueblo de Antón.

 

En la comunidad hay una capilla que se ha construido con el esfuerzo de la comunidad, un teléfono público con panel solar y una casa local llena de herbazales que no es digna de reuniones. La comunidad pide a gritos ayuda.

Se queda sin gente

En Veraguas, Ponuga, corregimiento del distrito de Santiago, es más antiguo que Santa Fe, Montijo y San Francisco.

 

Allí viven ahora entre 250 a 300 personas, pues su población ha estado en decadencia, a pesar de que tienen carretera de asfalto, teléfonos, centro de salud, minisúper y otros servicios.

Mirtha Cogley y otras personas que habitan en Ponuga, consideran que esta comunidad es un pueblo fantasma de Veraguas.

A criterio de Cogley, su comunidad que no es apartada, no ha sido beneficiada con proyectos que ayuden a los habitantes a tener cambios en la forma de vida y evitar así que las personas se vean en la necesidad de emigrar a otras regiones.

Sostuvo que el abastecimiento de agua potable es un problema eterno, hay escasez en todas las épocas del año.

En Ponuga, muchas familias para poder sobrevivir se dedican a la venta de bebidas alcohólicas fermentadas de manera clandestina, para poder obtener ingresos y llevar el sustento diario a su hogar.

Este problema, según algunos moradores, es parte del detonante que ha traído desgracias para la comunidad, ocasionadas por el vicio, lo que motiva a que la gente opte por emigrar.

Migración en David

En Chiriquí, Jacinto Jiménez, a sus 79 años, recuerda que desde el año 2000 se registró la migración de personas de El Jazmín, comunidad del corregimiento de Las Lomas, a cinco minutos de la ciudad de David, donde solo quedaron 5 personas viviendo.

También Jiménez mencionó la comunidad de Rublito en Bijagual. Allí vivió solo una persona, y luego desapareció porque no había agua ni luz ni los servicios básicos para vivir.

A María Cáceres, de Los Charrascales, en el corregimiento Cochea Cerrillo Arriba, sus padres la enviaron a estudiar a la ciudad capital. Ella narró que 40 años después, el poblado desapareció y no se supo por qué la gente lo dejó.

Panamá Oeste no tiene problemas de migración masiva actualmente

En Panamá Oeste no existen pueblos fantasmas, en toda la provincia existe una pujante actividad comercial, laboral y social de los habitantes, no hay una migración masiva como tal, afirmó el gobernador de Panamá Oeste, Javier Herrera.

Agregó que el sector Oeste está en crecimiento, es un polo de desarrollo en nuestro país.

En tanto, a diferencia de otros lugares del país, en la provincia de Bocas del Toro, el crecimiento demográfico obliga a una situación totalmente diferente.

Donar Cáceres, director provincial del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot), dijo que en esta región, lo común es que si una casa particular o edificio del Estado permanece mucho tiempo abandonado, individuos solitarios o familias completas lo invaden con el pretexto de que no tienen dónde vivir.

Sostuvo que al momento del desalojo, estas personas buscan apoyo de grupos u otras familias para que el Estado les resuelva el problema de vivienda.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América