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El embajador de los discapacitados


A los 18 años, Luis Alberto Caballero se armó de valentía y decidió formar un grupo de amigos que promoviera los derechos de las personas con discapacidad.

La razón: la experiencia permanente de convivir con un sobrino (17 años) y una tía (45 años) con síndrome de Down, a los que con frecuencia veía que eran excluidos de la sociedad como seres extraños. Ambos se convirtieron en su mayor motivación.

Hoy, a sus 35 años, trabajar con personas con dispacacidad se convirtió en su trabajo permanente que, aunque no le genera ganancias, le deja la “enorme satisfacción” de convertir a este tipo de personas en seres útiles a la sociedad.

 

Luis es el menor de cuatro hermanos, y contrario a lo que sus padres desearon para él, decidió dedicarse por completo a la atención de personas con algún grado de dificultad a través de tres fundaciones a las que ofrece apoyo.

Su preparación académica en Relaciones Internacionales dista de lo que hace, pero su vocación lo llevó durante los últimos ocho años a depender de su trabajo como voluntario.

No se arrepiente, pero siente frustración al ver que en Panamá hace falta campaña de concienciación que acabe con el estigma de que las personas con discapacidad son una carga para la sociedad.

 

Con el paso de los años, de manera empírica, aprendió a lidiar con este tipo de personas por medio de talleres de pintura y manualidadades, servicio que ofrece en las Fundación Laboral de Jóvenes y Adultos con Discapacidad(JADI), Fundación Soy Capaz y la Fundación Niños de Cristal.

En JADI, Luis es el director de taller, donde atiende a 60 jóvenes y adultos. En las clases, los estudiantes desarrollan trabajos de pintura que la fundación se encarga de comercializarlos.

La experiencia y lo vocación todavía no son suficientes para independizarse, pues dice que continuará como voluntario hasta que lo considere oportuno.

 

Sobre las políticas gubernamentales para la atención de los discapacitados consideró que es necesario que se destinen más recursos para que las agrupaciones encargadas de atender el tema trabajen con los fondos necesarios para la preparación y posterior inclusión al mercado laboral. Concluye en que su mayor preocupación es la falta de voluntarios para atender los casos.


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768443
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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