Provincias

El final de una larga espera


Luego de muchas luchas primero para hacer ver la necesidad de la construcción de un nuevo hospital, luego para su construcción y finalmente por los modelos de administración que se podían implementar en éste, la noticia finalmente llegó, el nuevo hospital de Veraguas estaba a un paso de comenzar a funcionar.
Faltaba entonces la mudanza del personal, equipos y enfermos de las viejas a las nuevas instalaciones, separadas unas de otras a una distancia de varios kilómetros.
Pocas veces se da un evento de esta naturaleza, sobre todo en el interior del país, donde a las viejas infraestructuras de salud que existen se les exige el máximo de duración, aún cuando el paso del tiempo y la demanda de una población creciente las haya dejado obsoletas, como fue el caso del viejo hospital de Veraguas.
Definitivamente era un hecho sin precedentes, todos los que laboraban en el centro hospitalario estaban en estado de alerta, cada cual aportando su grano de arena para hacer el trámite lo menos accidentado posible, y comenzar a funcionar en las nuevas instalaciones.
Los pasillos del denominado "matadero" se convirtieron en el lugar de tránsito todo de aquello que era necesario trasladar al nuevo y moderno hospital Luis "Chicho" Fábrega de esta provincia, con lo cual se dejaba atrás todas las peripecias que durante los últimos años tuvieron que pasar el personal y los pacientes del Hospital Regional de Veraguas.
Por doquier se podían apreciar personas en plena actividad, sin embargo las caras, expresiones y comentarios daban a entender que en los que por muchos años laboraron en estas instalaciones, los sentimientos de alegría se mezclaban con la nostalgia existente, tras el cúmulo de experiencias vividas dentro del viejo hospital cuya construcción data de la década de los 30.
Una flota de ambulancias pertenecientes al Ministerio de Salud, a la Caja del Seguro Social y a los bomberos de Santiago esperaban para transportar a los enfermos de cuidado, mientras que el resto era transportado en buces de empresas privadas y de entidades de gobierno.
Mientras esto sucedía se podía encontrar en los pasillos a familiares de los enfermos, que estaban al día de lo que sucedía, entre ellos encontramos a un preocupado joven cuya esposa estaba pronta a dar a luz, la cara de angustia e incertidumbre era evidente, "no sé si ella tendrá el bebé aquí o se la llevarán" replicó, tal vez este sería el primer niño que nace en las nuevas instalaciones, que a partir de ese día comenzarían a funcionar.
En un punto también encontramos a la jefa del departamento de lavandería, quien afirmó que sería la última persona que dejaría el lugar, ya que deseaba irse con todo limpio hacia las nuevas instalaciones.
Y así poco a poco, mientras estos cuadros se escenificaban, las salas del anciano hospital iban quedando vacías y se dejaba atrás un mundo de incomodidades, hacinamiento y deterioro que tipificaban al mencionado centro de atención hospitalaria.
Mientras transcurrían las horas la soledad se iba apoderando del sector, que pocos días atrás era sitio de convergencia para cientos y cientos de personas que laboraban en el lugar, o que acudían a visitar a algún recluido en el mismo.
Al caer la tarde las puertas de aquel viejo y criticado nosocomio fueron cerradas definitivamente, a la espera del nuevo uso que le dará la administarción del ministerio de Salud (MINSA).
En este quedan grabadas las huellas de médicos como el doctor Luis "chicho" Fábrega cuya residencia quedaba justo frente al cuarto de urgencias del mencionado hospital, y cuya dedicada labor en beneficio de los más necesitados le valió el reconocimiento de que el nuevo hospital llevara su nombre.
Ahora los habitantes de Veraguas y provincias cercanas se atienden en un centro moderno y mucho más espacioso, y preparado con tecnología moderna, para hacer frente a las necesidades que existan.


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74056
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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