El 95% de la población indígena está desempleada, lo que significa que la hambruna está azotando a miles de moradores de la comarca Ngöbe Buglé.
En esta estación seca enfrentan la peor de las crisis económicas porque no llueve, lo que imposibilita la siembra de maíz o arroz, que son los principales rubros que se cultivan en el área.
El gobernador comarcal, José Elinthong, admitió que la situación es delicada en esta región del país. Sostuvo que los problemas internos registrados en la comarca con los caciques, han impedido la utilización de B/.33 millones para el desarrollo de proyectos ya planificados.
Elinthong indicó que la mayoría de los Ngöbe Buglé sacan a sus hijos de las escuelas y los llevan a ciudades de las provincias de Chiriquí o Bocas del Toro, e inclusive de la república de Costa Rica, en busca de trabajo y mejores condiciones de vida para poder sostener a su familia.
Agregó que la constante emigración de indígenas hacia Costa Rica ha creado problemas en comunidades costarricenses, debido a la falta de alimentos en la región comarcal.
Las Naciones Unidas han declarado a los indígenas como grupos minoritarios que tienen graves problemas sociales y reciben pocos ingresos, prevaleciendo el hambre en muchos hogares, donde al levantarse las personas no saben qué comerán.
"El hambre es grande y en estos meses dificulta a los indígenas conseguir trabajo, a nuestras oficinas llegan cualquier cantidad de personas a buscar trabajo", manifestó Elinthong.
También enfatizó que este año el rol del Ministerio de Educación (MEDUC) debe ser fuerte sobretodo en la merienda para los menores, alternativa que aliviaría la alimentación inadecuada.
En tanto, los indígenas con estudios académicos tienen problemas en los nombramientos dentro del MEDUC, porque hay otras personas que tienen mayores puntajes y ganan las plazas de trabajo.
A pesar de que estas personas también están preparadas, no se les da la oportunidad de trabajar en sus propias comunidades.
Recientemente el secretario general del Sindicato de Trabajadores de Tierras Altas, en la provincias de Chiriquí, Candelario Palacios, dijo que los indígenas que emigraron en septiembre a Costa Rica para trabajar en la cosecha de café, aún se mantienen allá hasta que el trabajo finalice, ya sea en el presente mes o en abril.
Palacios indicó que las empresas costarricenses tienden a contratar a indígenas panameños todos los años, quienes ganan más dinero, con mejores condiciones de vivienda y el trato es más humano.