En el distrito de Barú y Renacimiento, áreas rurales de la provincia chiricana, son las de mayor afectación de malaria.
La enfermedad fue detectada a 51 personas a quienes se les dio tratamiento en el 2003. El foco de contagio se encuentra en las zonas fronterizas de la provincia, como consecuencia de movimientos de la población desde y hacia zonas endémicas.
En Chiriquí hay 90 centros para atender al público, distribuidos en los distritos de Alanje, Barú, Boquerón, Boquete, Bugaba, David, Dolega, Gualaca, Remedios, Renacimientos, San Félix, San Lorenzo y Tolé.
Unos 77 médicos generales atienden en estos centros de salud, de los cuales 24 son especialistas, 83 enfermeras, 99 auxiliares y al menos 29 ayudantes de salud.
Según Evaristo González, director regional del Ministerio de Salud (MINSA), los casos de diarrea han disminuido en un 50%, lo que demuestra un manejo adecuado de la situación, y que se está creando conciencia referente a los aspectos sanitarios.
Los medicamentos para combatir estas dolencias existen y están disponibles, pero lo más importante es la educación y la aceptación de las personas en dejar ciertos hábitos que generan enfermedades, aseguró.