Tras descubrir mediante un estudio realizado en el Colegio Moisés Castillo Ocaña de La Chorrera, que el 35 por ciento de los estudiantes estaba bajo de peso y algunos presentaban los tres grados de desnutrición, el programa de adolescente de la Policlínica Santiago Barraza logró, con el respaldo de la dirección, eliminar la venta de gaseosas y otros productos sintéticos que se vendían como merienda en la cafetería del plantel.
Jeremías Bernal, responsable del programa de adolescente en el colegio Moisés Castillo Ocaña, explicó que luego de 10 años de laborar en dicho plantel, se logró lo que se había impuesto como meta, eliminar la venta de gaseosas dentro de la escuela, por considerar que este producto no tiene ningún valor nutritivo y lo que hace es distraer al estudiante, produciéndole otro tipo de deficiencia nutricional.
Bernal explicó que previo a esta medida se realizó un estudio de campo, encontrándose con altos índices de jóvenes de ambos sexos bajos de peso, con obesidad, altos índices de anemia, hemoglobinas muy bajas, que incluso al tiempo tuvieron que ser hospitalizados.
Según el doctor Bernal, ésta situación le impuso al equipo de salud ponerse como meta la disminución de la venta de sodas, situación que al principio no fue fácil, pues había que cambiarle la conducta a los estudiantes sustituyéndole la acostumbrada soda por algo diferente.
Agregó que inicialmente se llevó a cabo una campaña de leche hasta llegar a acostumbrarlos a ingerir jugos naturales, helados, batidos y emparedados, logrando con el apoyo del encargado de la cafetería, el que éeste año se eliminara por completo la venta de gaseosas en dicho plantel.
Añadió el galeno que aunque la lucha no fue fácil, sería oportuno que otros colegios tanto primarios como secundarios, imiten esta iniciativa y no permitan más la venta de este producto, "porque lo que se está es contribuyendo a ampliar más el cuadro de desnutrición que cada vez se incrementa más en el área Oeste".
Manifestó que junto a la campaña para la eliminación de la venta de gaseosas, se disminuyó la venta de otros productos sintéticos que les producía a los estudiantes una falsa idea de que estaban nutriéndose.
Contrario a lo que se esperaba, ahora los estudiantes están ingiriendo productos con verdadero contenido nutricional y a precios más accesibles; y se coordina con algunas casas comerciales la adquisición de suplementos nutricionales para implementar la atención a estudiantes que presenten bajo peso y algún grado de desnutrición, señaló Bernal.
Cada estudiante que se detecte bajo de peso, será canalizado a través del departamento de Bienestar Estudiantil para que vaya a comer su merienda, a fin de mejorar su estado nutricional y en un término de 3 años se pueda llevar el bajo peso a disminuir ésta anomalía en cuatro años en un cinco por ciento.