Las bombas dejadas por el ejército norteamericano frente a las costas de la comunidad pesquera de Farallón, continúan siendo un peligro para estos trabajadores del mar, que piden a las autoridades la desactivación de estos artefactos mortales.
Juan Echeverría, pescador de Farallón, salió a sus labores diarias en el mar y poco tiempo después de haber tirado su trasmallo notó que algo lo sujetaba.
"Como no estaba tan profundo decidí bajar para ver si era un palo que estaba enredado en mi red. Como el agua estaba bastante clara pude notar que se trataba de una bomba como de tres pies de largo lo que estaba enredado en mi trasmallo", manifestó. "Subí al bote y busqué una boya con una soga para amarrarla y le dejé la boya como señal, desde luego no sentí temor porque una bomba con tanto tiempo en el agua no detona fácilmente", dijo Echeverría.
Señaló que en varias ocasiones ha encontrado otras bombas frente a las costas de Farallón, que fueron dejadas allí, según le cuentan personas de mayor edad, cuando el ejército norteamericano realizaba prácticas de maniobras en esa región durante la segunda guerra mundial.