Desaciertos
- La segunda vuelta electoral en El Salvador fue mucho más estrecha que la primera, pues el resultado final le dio la victoria al FMLN, con el 50.11% y Arena alcanzó 49.89%, lo que evidenció que la tendencia de las encuestas que daban ganador a Sánchez Cerén por un amplio margen se volvieron a equivocar, la diferencia entre un candidato y otro fue del 1%.
- Los analistas salvadoreños precisaron en su momento que hubo factores que incidieron en que el resultado fuera estrecho y echara por tierra las encuestas.
- En la segunda vuelta electoral en Costa Rica, Luis Guillermo Solís logró una victoria contundente al recibir el apoyo del 77.7% del electorado, mientras que el oficialista Araya solo alcanzó el 22.3% de los votos. En este proceso Araya no pudo promocionar su campaña por falta de presupuesto para seguir adelante.
Las grandes perdedoras en esta campaña electoral fueron las encuestadoras. Ninguna de las tres principales que circularon en el país dio como triunfador en ningún momento al panameñista Juan Carlos Varela.
Este hecho rompe una cadena de aciertos en las encuestas presidenciales efectuadas en la reciente era democrática desde que cayó la dictadura militar en diciembre de 1989.
Dichter & Neira, en la última encuesta que publicó 10 días antes de las elecciones, como establece el artículo 215 del Código Electoral, tenía al frente al oficialista José Domingo Arias con el 35% de las preferencias electorales, seguido de Varela con 32% y del perredista Juan Carlos Navarro con 30%.
Ipsos, por su parte, mantenía a Arias a la cabeza con 34%, seguido de Navarro con 33.9% y Varela en la tercera posición con 29.1%. La otra encuestadora, Quantix, tenía a Arias en el primer lugar con 34.2%, segundo a Navarro con 33.9% y tercero Varela, con 29.1%.
Leopoldo Neira, de Dichter & Neira, dijo anoche en TVN que su firma fue la única que reflejó un empate técnico entre Arias y Varela en su última encuesta.
Agregó que su encuesta señalaba que Varela tenía muchas posibilidades de ganar la presidencia de la República por el repunte que venía logrando desde el 30 de marzo pasado, mientras que Navarro y Arias caían en las preferencias.
Mientras que el presidente Ricardo Martinelli afirmó que las encuestas “no sirven para nada”, porque se equivocaron rotundamente en sus vaticinios.
Añadió que en política hay sorpresas y sorprendidos y que nunca pensó que Varela ganaría cuando vio su cierre de campaña con tan poco público.
El otro gran perdedor en estas elecciones fue la gran maquinaria electoral que poseen los partidos Cambio Democrático (CD) y Revolucionario Democrático (PRD). Los politólogos daban por descontado que la estructura partidaria de estos colectivos abrumaría de votos a los panameñistas. La realidad fue otra.
El fenómeno del fracaso de las encuestas en Panamá se adhiere a una cadena de hechos similares en otros países de Latinoamérica.
En Costa Rica y El Salvador se dieron sorpresas este año en materia electoral, debido a que las encuestas que usualmente marcan pautas y tendencias fallaron de forma estrepitosa.
En ninguno de estos países se acertó con los candidatos que se habían establecido como punteros y que debían ganar en una primera vuelta.
En Costa Rica, para la primera vuelta, las encuestadoras daban como ganador con un amplio margen al oficialista Jhony Araya, y como cuarta opción para los votantes, estaba Luis Guillermo Solís, quien rompió todas las expectativas y quedó por encima del favorito en los resultados de la primera vuelta.