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Escuela Alejandro Tapia, de Aguadulce, se cae a pedazos

El mal estado del aula máxima, techos totalmente deteriorados y la falta de sanitarios y fuente de agua, son solo algunos de los problemas que enfrenta la escuela Alejandro Tapia Escobar, plantel que durante 78 años ha formado a miles de aguadulceños que hoy ven con tristeza el abandono en que se encuentra.


El mal estado del aula máxima, techos totalmente deteriorados y la falta de sanitarios y fuente de agua, son solo algunos de los problemas que enfrenta la escuela Alejandro Tapia Escobar, plantel que durante 78 años ha formado a miles de aguadulceños que hoy ven con tristeza el abandono en que se encuentra.

Inaugurado en 1936, este hermoso e histórico edificio, ubicado en una de las principales y más transitadas vías de Aguadulce, más que un centro educativo es un símbolo de la ciudad, motivo por el cual la población se ha organizado con el fin de rescatarlo y que vuelva a brillar con todo su esplendor como en antaño.

Daños e inseguridad

 

Aunque recuperar su belleza arquitectónica es una importante meta, para los aguadulceños es más urgente preservar la seguridad de quienes a diario asisten a la escuela, pues el riesgo de que colapse es alto.

Según maestros y alumnos, las láminas de cielorraso y pedazos de pared amenazan con caerles encima, lo que les dificulta impartir y recibir una buena educación, ya que están más pendientes de no ser impactados por trozos del edificio, que del mismo estudio.

Para Miriam De León, presidenta del Comité Pro Mejoras del plantel, creado por egresados, su mantenimiento se ha descuidado en los últimos diez años.

 

Debido a ellos el comité está haciendo gestiones en conjunto con los padres de familia para que el Ministerio de Educación (Meduca) y otras entidades realicen las mejoras con prontitud.

De León dijo que los aguadulceños ya venían observando que desde hace años iba en picada y por ello se organizaron para evaluar qué se puede hacer con las filtraciones, rajaduras en las paredes, los 33 sanitarios en pésimo estado, los balcones a punto de desprenderse y fuentes de agua que han sido descartadas por el Ministerio de Salud (Minsa).

El maestro Roberto Pinzón, exsubdirector de la escuela, indicó, por su parte, que el papel del comité también ha sido llamar la atención de los medios hacia este problema e iniciar la recolección de fondos para que la sociedad civil se involucre en las reparaciones de manera práctica.

 

Merecí Morales, directora de la escuela, indicó que desde que asumió el cargo en julio, inició gestiones para mejorarla, con el apoyo de los padres de familia y poco a poco van logrando la ayuda necesaria.

“Sin embargo, hace falta invertir mucho dinero en la reparación para recuperar esta joya colonial y patrimonio aguadulceño”, sostuvo.

Morales dijo a Panamá América que las paredes ya han comenzado a desprenderse del hierro, amenazando con herir a los niños que circulan en el lugar.

 

Señaló que aunque entre 1997 y 2004 se pintó la escuela y repararon los sanitarios, diez años después la mayoría de estos están clausurados para evitar contagios de alguna enfermedad, y los tres que funcionan sirven a más de 700 estudiantes, lo cual es inconcebible.

Y como si esto fuera poco, el aula máxima se ha dejado de usar por temor a que el piso colapse y el tanque de agua de 10,000 galones con bomba sumergible que se instaló en el 2004, jamás funcionó, dejando a la escuela sin el suministro adecuado del líquido, sobre todo en la planta alta.


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946493
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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