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Escuelas multigrados, un ambiente diferente


Darién es la provincia más extensa del país y en donde además existen todavía las selvas más abundantes del istmo, irrigadas por algo más de 400 ríos y quebradas, que se desarrollan en cinco grupos culturales con identidad propia, que se esfuerzan por armonizar con el contorno para lograr un desarrollo integral de la región.
Los emberás, wounaan, kunas, afro-darienitas y campesinos, suman 61,000 y se agrupan en comunidades costeñas, ribereñas y de tierra adentro, espaciados en la toda provincia darienita, exceptuando las zonas altas de las serranías de la región donde no hay asentamientos humanos permanentes.
Datos estadísticos facilitados por la Dirección Regional de Educación confirman que en 268 comunidades de Darién funcionan escuelas primarias, incluyendo a los pobladores de la comarca Emberá-Wounaan.
De éstas sólo 16 son planteles educativos primarios unigrados, mientras que los otros 252 son multigrados, lo que significa que en el 94% de esas escuelas darienitas los educadores deben atender a varios grados de alumnos a la vez y muchas veces en el mismo salón y en condiciones muy desventajosas para el proceso educativo.
La estadística destaca que en la provincia laboran 538 maestros de los cuales el 50% son unigrados y el otro 50% multigrados, y juntos deben atender una matrícula de 13,583 alumnos, muchos de los cuales proceden de hogares humildes, con muchas limitantes, pero que son atendidos con cariño por los docentes que laboran en esos planteles.
TESTIMONIOS
Unos de esos educadores perseverantes, es la joven Leila Valdés, quien manifestó que hacer educación en un plantel multigrado de Darién exige del maestro la paciencia, sensibilidad humana y voluntad, para atender en un mismo salón a niños de diferentes edad.
Precisó que el maestro multigrado debe dominar los diferentes métodos de enseñanza, ser creativo, dominar las técnicas de fichas y cartillas y mantener un control estricto de la disciplina grupal, para no dar cabida al desorden y a la pérdida del respeto por parte de los alumnos.
"Los alumnos no pueden atenderse todos a la vez y por eso tenemos que planear el tiempo a dedicarle a cada nivel, utilizar racionalmente los pocos recursos disponibles, aplicar métodos de enseñanza eficaces y todo esto en el marco de un control disciplinario o de lo contrario el salón se convertiría en un parque y los alumnos terminarían poniendo las pautas", aseguró Valdés.
Por su parte, la educadora Sonia de Pittí, supervisora, señaló que uno de los problemas en las escuelas multigrado es la cantidad de alumnos por maestro, puesto que un docente debe atender un máximo de 23 estudiantes y en los multigrados hay grupos hasta de 50 niños, lo que provoca serias dificultades tanto a los educados como a los maestros.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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